Aconseja el refrán, bien conocido es, no efectuar tal hecho antes de cazar la pieza. Y me parece una muy oportuna sugerencia. De poco sirve lanzar las campanas al vuelo antes de que se produzca la boda o tañerlas con anterioridad a un luctuoso suceso.
Digo esto al leer las encuestas publicadas en la Prensa de ayer respecto a los resultados que, según el CIS, van a arrojar los comicios del próximo 20 de noviembre en los cuales se augura una mayoría aplastante del Partido Popular. Ignoro de dónde saca estos datos este Organismo, que la verdad es que luego suele acertar la mayoría de las veces. Desde 1977 no he sido consultado ni una sola vez, ni conozco tampoco a nadie a quien se le haya preguntado lo más mínimo, por estas encuestas y no dejo de pensar en cómo se llevan a cabo. Al parecer se hace un muestreo entre un conjunto de unos miles de ciudadanos, al que denominan universo, y luego extrapolan teniendo en cuenta las diferentes edades, lugares donde habitan, clase social, etc. Pero me extraña que ninguno de mis conocidos haya sido jamás consultado, luego debe ser que o el muestreo es muy pequeño o que siempre les toca responder a los mismos.
El caso es que considero que este hipotético anticipo de los resultados es un arma de doble filo para el Partido favorito: Al considerarlo ganador puede haber votantes indecisos que no se molesten en acudir a las urnas, sobre todo si es un día lluvioso, y eso puede perjudicarle. O beneficiarle, según se mire, porque siempre habrá otros votantes que les guste apostar a caballo ganador y quizás participen cuando no tenían intenciones de hacerlo. Todos sabemos que las dos grandes formaciones políticas tienen sus incondicionales que les votarán siempre, por muy mal que lo hayan hecho y por peores perspectivas que se presenten. Pero el quid de la cuestión está en aquellos que no pertenecemos ni militamos en esos Partidos y que votamos siguiendo un criterio razonado y a la vista de las circunstancias. Ante una victoria tan profusamente anunciada puede haber, como he dicho, algunos que se abstengan y otros que voten en contra para chinchar a la mayoría.
Por ello no soy partidario de la publicación de estos resultados anticipados, ya que pueden influir de alguna forma en el plebiscito. Ayer mismo ya leí que Obama podría ser derrotado por un determinado candidato republicano en las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Afirmar esto a tantos meses vista me parece si no una falacia política por parte del rival sí una temeridad futurista con escasa base.
Tampoco soy partidario de que el señor Rajoy haya aceptado mantener un debate con Pérez Rubalcaba. No tiene nada que ganar y sí bastante que perder. Rubalcaba es mejor orador que él y todo va a centrarse en quién maneja mejor la oratoria y los gestos, porque por lo demás poca defensa tiene el candidato socialista en cuanto salgan a relucir las cifras del paro y del desgobierno de Rodríguez Zapatero del cual ha sido colaborador y tan responsable como él mismo. Rajoy podría haber enviado a uno de sus primeros espadas a dicho debate y haberse abstenido de acudir personalmente, nadie se imagina a Napoleón combatiendo en primera línea en la batalla de Austerlitz sino dirigiéndola desde su puesto de mando. Pero le habrán dicho que esa actitud podría denotar miedo y beneficiar a su contrincante. Mal consejo el que le han dado y que espero que no tenga mucha repercusión en las urnas. Pero es muy probable que el “ganador” de dicho próximo debate sea el viejo zorro socialista, curtido en mil combates desde hace años.
En fin, esperemos. Que el día 20 está a la vuelta de la esquina y ya veremos qué ocurre. Eso sí, para siguientes sondeos les ruego a los señores del Consejo ése que me tengan en cuenta y me consulten, que ya va siendo hora de que lo hagan.
¡Hasta pronto!















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