Un jarrón que habla de desigualdad

Enviado por Fernando A. Frías González el 06/10/2011 a las 10:27
Fernando A. Frías González

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HONG KONG.- Un jarrón de porcelana china fue subastado en Hon Kong por la suma de US$ 21,6 millones ($ 11.448.200.000), alcanzando una cifra récord y convirtiéndose así en el jarrón más caro del mundo. 

Según informa el sitio Infobae.com, el jarrón perteneció a la colección imperial de porcelana de la dinastía Ming y fue formada a lo largo de 50 años por los hermanos suizos Zuellig, y empezó a ser ofrecida en el mercado asiático en abril. 

El nuevo dueño del jarrón se hizo del preciado objeto mediante contacto telefónico con un operador, quien batalló a lo largo de diez minutos hasta llegar a la marca de US$ 21,6 millones 

Esta noticia que apareció el 5 Octubre de 2011, me dejo bastante pensativo y me dice que es el terrible reflejo de las grandes desigualdades en la distribución de la riqueza, que sufrimos en nuestro planeta y todo gracias a la globalización, sistema que trae grandes beneficios, pero que en su inmensa mayoría va solo a unos pocos.  

También me dice que algo esta mal con nuestra especie, que una persona disponga de tal cantidad de dinero, como para gastarlo en un jarrón, que no es más alto que mi antebrazo, mientras hay millones de seres humanos, de todas las edades, que mueren de hambre y que pasan terribles penuria, solo para tener algo tan vital como es el agua, recurso que para ellos vale mucho más que un insignificante jarrón. Personas a las cuales con solo una fracción del dinero gastado, se les podría mitigar su sufrimiento. 

Quizás las protestas que están sucediendo en el mundo, como son; los estudiantes en nuestro país, los Indignados de Wall Street o en España, etc., dicen que el mundo esta pidiendo un cambio. Basta del enriquecimiento desmedido de unos pocos a consta de una gran mayoría. Ya el neo-liberalismo le dio tiraje a la chimenea, ahora hay que cambiarlo, hay que modificarlo y pasar a ideas un poco más de izquierda. Basta de buscar el crecimiento económico que termina beneficiando solo a unos pocos y destruye a nuestro planeta, hoy debemos pensar en mejorar la distribución.  

Este adorno, comprado solo por un interés vanidoso y egoísta, para ponerlo en una repisa, invitar a sus amistades y poder decir, miren lo que tengo admírenlo es mío. Y quizás al final, para lo único que sirva, es para que se lo tire su esposa o su amante por la cabeza, durante una pelea.  

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