Tarde llegaste a mi vida,
Tarde, en verdad, has llegado…
Inalcanzables nuestros cuerpos,
Has entrado en el alma…
Instalado en mi espíritu,
Donde reinas, y eras esperado,
Cómo el aire que respiro,
El agua que me baña,
El entorno que recorro diariamente,
Los libros que leo,
La música que escucho,
Los alimentos que consumo…
La risa y las lágrimas
Eres los átomos y las células…
El espacio y el calor del sol,
La suave lluvia invernal,
Como un escondido sueño,
Y aunque tarde has llegado,
Eres el primero en el alma,
El único en el espíritu…
El que desde el fondo de la conciencia y de
La inconciencia, mantiene el equilibrio,
Acota los tiempos y la reacciones,
Fija conductas y permite
Extraer la verdad de mi esencia,
Y, sin ser amante, marido ni siquiera amigo,
Eres el hombre que más he amado
El que compensa los sinsabores,
Y ha colmado mi vida,
De nuevas esperanzas, ilusiones,
Alegrías y mucho, mucho amor…















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