
Apreciadas(os) amigas(os) Ligueras(os): Hace mucho que no escribía algún articulo para ustedes y en parte se debe a que por alguna razón desconocida, mi computador se desconfiguró y al no tener ese instrumento, me dificultaba las cosas pero además, he estado ocupado en la caracterización de los co-protagonistas de La historia de mi vida, aprovechando las pautas entregadas por Sheldon; aunque además, me he sentido consternado por algunos acontecimientos como el fallecimiento de mi Padrino de matrimonio, don Raúl de la Jara Soto -quien dejó gratísimos recuerdos y una numerosa y unida familia- y también, decepciones hacia personas que las creía sanas de espíritu y limpias en sus intenciones pero los hechos me han demostrado lo contrario: intrigas, infamia, hipocresía y podredumbre humana. El Martes 05 de mayo de 2009,12,59 hrs., los Editores de Ligas Mayores publicaron mi articulo aludido, donde les muestro una serie de pequeñeces humanas de personas que reaccionaron mal frente al hecho de que yo compuse un Himno para una Institución que no lo tenía desde su fundación. En ese tiempo, yo confiaba en algunas personas que, como me nombran por el diminutivo de mi segundo nombre, creen que soy tonto o tontito según su pronunciación irónica del diminutivo aludido. La cosa es que con el arreglo vigente hecho para 4 voces, el Coro interpretó con éxito el Himno en una fecha oficial y muy significativa para esa Institución, con la presencia de la máxima autoridad, quien me felicito en público, con fotos y todo ante los asistentes. (Leer más)
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PARTE 6:
Bueno, ahí está situado el sofá, según los designios de nuestra vida... Restando bastante del poco espacio que teníamos... En la tienda no se veía tan grande...
Bueno, mientras miro esta disconformidad, René vuelve a colocar las cosas en sus lugares... pareciera feliz... pero no le preguntaré para no romper el hechizo. Sigo pensando que me quiere... pero lo pondré a prueba de nuevo, porque me gusta asegurarme...
¡Es que me da no sé qué decirle que no me gusta donde quedó el sofá y que quiero cambiarlo de sitio... ¡Ahora mismo! (Leer más)
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PARTE 5:
Se acerca el momento de poner en peligro la integridad del sofá, de nuestras almas gemelas y de cualquier transeúnte que haya osado salir o llegar a su casa a esta hora. El consuelo es, que cualquiera de los mencionados, si bien tendría una muerte trágica, también sería muy rápida, sin pérdidas de tiempo en agonías inútiles. Por esa ventana y por ese balcón pasará aquel que nos ha hecho trabajar como chinos... Si hasta dieron ganas de tirarlo de una vez, para que supiera lo que era bueno. (Leer más)
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PARTE 4:
¡Y llegó el día siguiente! El sofá continuaba sin inmutarse, al puro estilo muralla china, en el centro mismo de nuestro hogar...
Mientras, el resto de la casa todo patas pa'rriba... Ésta, que ni se aprecia, es una parte del dormitorio, es decir, la cómoda (que les dije, diseñé copiando una que tuvo mi abuelita materna)
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PARTE 3:
Aprovechando que era víspera de festivo, decidimos continuar hasta hacer todo lo posible en esas altas horas de la noche. Así, seguimos desarmando nuestro escritorio (ahora tiene otra forma mucho más firme y práctica... ya lo verán)

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PARTE 2:
Nos relajamos un poco, pensamos mejor y decidimos adelantar un poco de trabajo esa misma noche. Como pudimos, hicimos a un lado el sofá para pasar como egipcios por su lado y para comenzar a despejar la biblioteca poco a poco... Casi nos amanecimos por lo incómodo del proceso, que por lo mismo lo hacía muy lento... Pero ya estaba poniéndose divertido, especialmente para mí, que andaba sacando fotos para intentar hacer reír a mi amado compañero de la vida. (Leer más)
PARTE 1:
Pareciera ser cualquier cosa... pero no lo es. En primer lugar, como tipejos de clase media, uno no se anda comprando sofás así como quien compra pan, por lo cual, a la hora de elegirlo hay que pensar en muchas cosas, tales como: La calidad, el tamaño de acuerdo a quienes lo usarán, el color, la textura, el gusto de los componentes del hogar, la capacidad de endeudamiento y otros detalles que no contemplamos y cuya experiencia nada más servirá para compartirla, ya que dificilmente nos compraremos otro en nuestra vida de precasados. Por tal motivo, a continuación les relato una historia sencilla y profunda a la vez, que pudo costar desde una profunda sensación de fracaso hasta un homicidio involuntario. El relato se divide en seis capítulos, los que recomiendo leer en orden, siendo éste, el primero. Veamos: (Leer más)
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