El movimiento estudiantil chileno ha cerrado el año con el corolario de una derrota política de Camila Vallejo en las elecciones para la Presidencia de la FECH, una derrota similar en las elecciones de la USACH y una partida presupuestaria para Educación que fue aprobada por 58 votos contra 55. Llegan las fiestas estivales y en el recuento de los 6 meses de movilización, se obtiene un balance contradictorio que es necesario leer y revisar desde diversas ópticas.
Desde el plano sectorial de la Educación el movimiento produjo un avance genuino en materia presupuestaria y en proyectos separados que apuntan a la modernización.














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