
La paradoja de esta etapa de reconstrucción que enfrenta Chile, está en la necesidad imperiosa de recuperar el tejido social y que sea el Gobierno de Sebastián Piñera, de doctrina neoliberal, el que deba hacerlo. Sería parte del pragmatismo que demanda la tragedia vivida, el que Piñera deba aplicar políticas públicas keynesianas, dado que será indispensable un Estado locomotora de la reactivación, con las familias de Chile participando de manera protagónica del esfuerzo en autoayuda.
El
nuevo gobierno de la Alianza por el Cambio enfrenta una situación de
catástrofe, de la cual el país no podrá salir si no se adoptan con pragmatismo
medidas adecuadas.
El efecto del mega terremoto y maremoto que ha asolado el centro sur del país, ha demostrado la debilidad que suponen conglomerados humanos que están marcados por el individualismo, sin organizaciones vecinales que permitan la canalización de ayuda en forma compartida.
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