
El apuro, las múltiples tareas, la desidia, son obstáculos. Pero el abuelo, está doblemente solo: ya no trabaja, y cada vez es menos apreciada su cercanía, se convierte así en un solitario y no sólo físicamente, sus ideas tampoco le interesan a nadie, se le escucha casi por obligación o con cierta condescendencia, y lo que es peor, a medias, con la cabeza puesta en otro lado.
Así van perdiendo el sentido de la amistad, cada vez participando menos del devenir diario. Socializar es una palabra que ya perdieron de vista. Se vuelven taciturnos, reconcentrados, indiferentes.
Parecen no sufrir por la desconexión en la vida familiar y social; finalmente aceptan la marginación y se vuelven callados y lejanos.
El extraño encanto de vivir en soledad, les envuelve y les ahoga imperceptiblemente como si fuera lo único que pueden esperar en este recodo lento y silencioso de la vida y el tiempo se alarga casi hasta desaparecer, lo que hablan los otros les llega en sordina, como una música de fondo de alguna película antigua.
Así caen en el espiral que significa vivir que es nacer, crecer, llegar a la cúspide y empezar lentamente, a caer, poco a poco en el abismo.
Cada vez hay más gente con mucho más de setenta años, pero también cada vez hay más gente silenciosa, viviendo un estrecho mundo de soledad y carencias afectivas, monótono y cruel.
Es cierto que hay clubes de gente mayor, pero son pocos, y a muchos no les atrae hacerse parte, siendo notoria la ausencia de varones. Ellos porfiadamente prefieren seguir en soledad... esperando el mañana.
















Comentario de Mitigar el dolor, por Ana Torres
Anita:
Es verdad lo que escribes, es muy triste, pero hay familias que son diferente, que no dejan solos a los abuelos. En mi caso mi padre tiene 95 años, es casi autovalente, lúcido, y de mente filosófica, que cuando nos habla nos involucra a los que estamos a su lado, pero a veces lo que dice es repetitivo, algunos le dicen que ya lo ha hablado, pero la mayor parte le escuchamos como si fuera la primera vez, y hay que verle la cara de gozo cuando le prestamos atención, y es el gusto nuestro el saber que es feliz en ese momento.
Cuando se siente bien de salud,( que es la mayoria de los casos), jugamos a las cartas : carioca, 21, reboltijo; y si no, juega solo al solitario en el compu.
Con respecto a que los adultos mayores no se integren a las redes, sobre todo los hombres, he notado que cada vez van más parejas en viajes de Sernatour que gente sola, el adulto hombre esta tomando conciencia que debe salir.Por supuesto que no es el global de los mayores, pero hay que incitarlos a moverse
Con mucha estimación.
Inés Cristina