Los días maravillosos de radio

Enviado por ana torres g el 03/05/2011 a las 12:53
ana torres g

Recordando ese tiempo en que la imaginación jugaba un papel tan importante, el tiempo en  que no podíamos soñar  en los adelantos tecnológicos  que  llegaríamos a vivir llevando con ellos la ilusión y un poco el candor de otra época

Cómo olvidar… a mi hermana mayor escuchando ensimismada su radioteatro, y esas voces: Emilio Gaete, Justo Ugarte, Mireya Latorre, Nieves López Marin, y tantos más que pusieron emoción en la vida de tantas chiquillas de la época, ese tiempo en que se pololeaba a distancia, y a veces a escondidas (cuando se salía a comprar algo), un día a día muy plácido en que las radionovelas ponían el romanticismo. La radio fue la soberana de ese tiempo, no hay duda. Y los actores y cantantes de la época fueron adorados con toda justicia. No eran pocas las cabezas juveniles que se pegaban  literalmente al aparato de radio, para no perderse detalles de las intrigas de amor de las novelas, o para captar los trinos y la cadencia de los temas del cantante de moda!!
¿Y los discos de acetato?  El tesoro más preciado y valorado. Las tardes de compras en “La casa amarilla” una verdadera fiesta, en las que se escuchaban a buen volumen los temas tan variados como pueden ser los gustos de cada uno.
Se agolpan en mi memoria sucesos inolvidables. Época en que yo, la chiquilla larguirucha  y metiche, entretenía mi tiempo libre en perseguir a mi hermana mayor, para saber TODO de ella.  Ella tan bella y tan distinta a mí, con la distancia insalvable que dan los diez  años de diferencia que teníamos. Ella y su amiga del alma tratando de esconder su intimidad, que a mis ojos de niña era tan digna de perseguir... y así yo metida al medio de su relación de amor, consistente en miraditas y alimentada con confidencias dichas a media voz, y con nombres supuestos para que yo, la inevitable, no entendiera  nada (!!)
Igual supe que él era “el gato”  y miles de veces oí mucho sobre ese gato, que finalmente nunca estuvo presente. “El gato" jamás entró a mi casa y ella nunca estuvo cerca suyo. Al final fue lo que yo llamaría ahora, una historia de amor, sin amor.

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