La Matriz Energética en Chile

Enviado por Nelson Castro el 05/04/2011 a las 16:18
Nelson Castro

Chile a diciembre del 2010, según informe de la Comisión nacional de energía tiene una matriz energética con una capacidad instalada de 15.558 MW con 10019,9 MW (64,4%) de energía termoeléctrica; 5.375,7 MW (34,6%) de energía hidroeléctrica y 162,5 MW (1%)  de energía eólica.

Sin embargo, la CNE (Comisión Nacional de Energía) agrupa como energía termoeléctrica la originada por gas natural sola (2073,9 MW, la producción más importante en el sistema SING con 58%;  al que deben sumarse 76,1 MW de gas natural en una central de Magallanes), o por agrupaciones donde se utilizan fundamentalmente gas natural combinado con gas natural licuado o con petróleo diesel (2721,1 MW en el sistema SIC), no siendo para este autor energías tan sucias como la que generalmente se asocian a las centrales termoeléctricas.

Producto de este análisis, se descartaron 4871,1 MW  de los 10019,9 MW originales quedando para el rubro energía termoeléctrica 5148,8 MW en la matriz total, rebajándosele un 33,1% del total, por lo cual esta energía en la matriz sería de sólo 31,3%, siendo más real una apreciación de este tipo, que agrupa energías sucias como carbón, petróleo y petcoke que realmente son bastante más contaminantes que podrían agregarse a un nuevo grupo que yo llamo: energías limpias junto a la energía hidroeléctrica que sumaría en realidad un 67,7%, conformando un cuadro mucho menos caótico en cuanto a la contaminación del aire, de aquellas regiones geográficas donde se localizan estas centrales, emitida por la actual matriz energética.

De la matriz energética se debe diferenciar aquellas de origen convencional   como el petróleo, carbón mineral, gas natural, la electricidad y la energía nuclear. De aquellas de origen  no convencional podemos distinguir: la eólica, solar, biomasa, mareomotriz, geotérmica (de la energía de derivados de naturaleza volcánica) y la energía hidráulica inferior a 20 MW. Sin embargo la energía eléctrica, es la principal fuente que mueve al país que se obtiene de naturaleza térmica, hidráulica, eólica,  biomasa, solar  y otras en este nivel de importancia por aparición.

Se debe recordar, que sólo el 4 % del petróleo y el 20 % del gas natural se produce en Chile (La Crisis Del Petróleo en Chile y el Mundo, Nelson Castro Q, Blog Nuevopolítico, Julio del 2008), es decir tenemos un grave problema de satisfacción interna de combustibles de origen fósil  que debe ser cubierto por importaciones de países, que muchas veces condicionan la venta a cambio de otras exigencias que no tienen nada que ver con el libre comercio o bien que no son lo suficientemente serios, para respetar acuerdos comerciales al más alto nivel político, que incluso abre las puertas para alternativas como construcción de reactores nucleares.

La búsqueda de estos recursos no renovables también debe ser una política de estado vigente en nuestro país, pero fundamentalmente disponer de una matriz energética limpia, que garantice un abastecimiento  fijo mínimo sin restricciones, que cumpla con las necesidades crecientes de energía para el proceso productivo y las necesidades vitales del país que está en proceso de crecimiento a todo nivel, entre ellas que el crecimiento del PIB anual sea similar al crecimiento de la energía, piso básico mínimo para la disminución de la pobreza.

Mas imperiosa es la diversificación de la matriz energética de la nación, cuando estudios recientes han revelado que la necesidad de producción eléctrica nacional está aumentando entre un 6 y 7 % anual (“La Crisis del Petróleo en Chile y el Mundo”, estudio citado) necesarios para el crecimiento esperado para el desarrollo económico, industrial y urbano del país. De este consumo eléctrico al año 2007 el sector minero consume un 37%, el industrial 31%, el residencial 17% y el comercial y público con el 14% (CNE, año 2008). Son sectores fundamentales entonces, que no pueden en un proceso de crecimiento sostenido,  disponer de menores tasas de consumo de energía anual.

A diciembre del 2008, de un total de 13.137 MW instalados en el sistema eléctrico de Chile, las principales fuentes de generación eléctrica fueron: hidráulica con 37,6 % (compuesta por hidroembalse  25,8%;  hidropasada 10,6% y pequeña hidro 1,2%), gas natural 36,1% (hoy la mayoría transformada a diesel desde el año 2004, por restricciones en importación de gas natural argentino); carbón 15,6% y petróleo 9,3%(CNE, 2008).

Pero a diciembre del 2009, según la comisión nacional de energía (CNE)  la generación instalada en el SIC cambió: un 51,86 % lo producen termoeléctricas, de las cuales 9% son a carbón (que llegarían a 25 % en el 2015) y un 14,7% son a petróleo, que juntas suman 23,7%, de altos niveles de contaminación.

Desde este punto de vista, es importante señalar que comparto la visión gubernamental de los últimos gobiernos concertacionistas y el actual de Sebastián Piñera, de apoyar la explotación temporal y sólo en el corto plazo hasta superar nuestras necesidad de obtención de energía permanente y limpia, de  fuentes de energía cuyo origen sea de centrales térmicas  que tienen su origen en el carbón mineral, preferentemente nacionales o importados, pero recordando que son proyectos que deben cumplir con exigentes normas de respeto medioambientales para su aprobación de inicio de funciones. Que también podrían ser reemplazadas por la utilización de gas natural licuado como las plantas localizadas en Quinteros y Mejillones.

Cabe recordar que además, el 81 % de la energía que utiliza Chile es de origen de fuentes fósiles, según estudio del Colegio de Ingenieros y sólo 19% tiene su origen en fuentes energéticas renovables (no necesariamente ERNC). Además el 70% de la energía que produce Chile es importada (incluye petróleo, carbón y gas natural); el 30% restante tiene su origen en centrales hidroeléctricas.

Todo este consumo de energías fósiles, ha desatado la emisión de CO2, en lo que se conoce como huella de carbono,  al medio ambiente en Chile acrecentando los peligros del calentamiento global, llegándose incluso a decir que evolucionó un 70% desde 1990 al 2005, lo que constituye un obstáculo en su papel de país que ha firmado Tratados de libre comercio, de exportador de alimentos y materias primas, siendo vital un giro en su matriz energética de generación de  energías “sucias” o fósiles hacia las energías renovables no convencionales (ERNC) las que deben alcanzar un 20% hacia el año 2020 según estableció el gobierno actual.       

Las fuentes de energía no convencional que alcanzarían a 593 MW (casi un 4% de la matriz, con 251,8 MW de centrales hidroeléctricas de menos de 20MW;  165  eólicas y 169,1 a biomasa; Arturo Brandt, ”Porque diversificar la Matriz energética en Chile”) entre ellas de  origen eólico, pueden superar la actual capacidad nacional de sólo 165 MW (menos del 1% de la matriz), considerando que países sudamericanos como Brasil tienen  al año 2009,  casi 4 veces más producción de energía eólica llegando a 634 MW (Wikipedia, energía eólica, producción por países) y otros como USA, superan el doble de nuestra matriz energética total, con exclusivamente fuentes de origen eólico con 32.919 MW al año 2009.

También aquellas de origen solar, a pesar de su mayor costo comparado con la hidroelectricidad, entre ellas la fotovoltaica de gran desarrollo en países como Alemania y España (“La energía Solar. Generalidades, efectos y beneficios en Chile”, Nelson Castro Q, Blog Nuevopolítico, Wordpress)  pueden incrementar notablemente su producción en Chile, especialmente por empresas que pueden pagar dicho mayor costo como Codelco, producción que tiene ventajas comparativas de naturaleza geográfica superiores a nivel mundial de 8 kw/h por metro cuadrado de mayor rendimiento que en Europa que es de solo 3-4 kw/h por metro cuadrado, especialmente localizadas en nuestro Desierto de Atacama (tiene la mayor radiación solar del mundo que llega a 275 w/m2), que incluso su excedente de producción podrían conectarse a nuestro sistema de producción del Norte  Grande (SING, abastece al 37,4% de la oferta nacional), alcanzando con sólo 20 kms2 una generación de 5,5 GW de energía eléctrica.

La energía fotovoltaica incluyendo las obras no terminadas para el año 2011 de Calama Solar 3 y Complejo Solar fotovoltaico de Pica alcanzaría a sólo 91 MW (casi 0,6% de la matriz destacada al comienzo) y sumada a la energía eólica producida y otras ERNC, se alcanza a  684 MW, es decir el 4,4% de las energías no renovables sobre esta producción, siendo necesarias para el 2020 un 15,6%  más.  Hay un importante desafío por delante para alcanzar la meta de 20% de energías ERNC.

 Es importante recalcar, que de los cuatro subsistemas de distribución eléctrica, los subsistemas SING, SIC, Magallanes y Aysén: tienen 99,6%, 53,5%, 100% y 57,2% respectivamente del  total de su producción de energía eléctrica, es de  tipo de central termoelectrica con origen fósil: a gas natural y diesel, inexplicable para los dos últimos subsistemas, dado las inmejorables condiciones de alta pluviosidad, de presencia de grandes cuencas hidrográficas, con importantes caudales de aguas, los mayores de Chile en sus regiones naturales donde se localizan, que pudiesen concretar proyectos de carácter  hidroeléctrico mayores o menores de 20 MW, que presumo se deben a razones puramente relacionadas con supuestas defensas medioambientales en estos último años, que son contradictorias a la luz de estos datos, con medios de producción eléctrica como los señalados, comprobados de menor daño al medioambiente natural,  aunque con reparos de daños  para las poblaciones y asentamientos humanos, pero que pueden resolverse en una mesa de diálogo.

En resumen nuestra matriz energética no aprovecha las condiciones geográficas que le permitirían disponer de toda la energía necesaria limpia para su impulsar el desarrollo económico sostenido que debe ir a la par con el crecimiento del PIB anual o bien crecer y duplicarse cada 10 años. Entre ellas la energía solar (energía fotovoltaica con 91 MW), mareomotriz, que son relativamente caras frente a la hidroeléctrica, pero que pueden ser costeadas por empresas de grandes ingresos como Codelco.

La energía de origen eólico podría crecer mucho mas de los actuales 162,5 MW , especialmente en las zonas costeras del anticiclón del Pacífico entre 30 y 40°S y en las regiones de Aysén y Magallanes en el cinturón de bajas presiones entre  45 y 55° S.

La energía de origen biomasa esta recién creciendo y llega a sólo 108,9 MW en el sistema SIC.

Se necesitan aproximadamente según cálculos del autor, cerca de 15,6 % para alcanzar el 20% de energías ERNC al año 2020, lo cual permitiría rebajar nuestra alta cuota actual de huella de CO2.

Sin embargo como se mencionó, la comisión nacional de energía ha agrupado energías de origen gas natural  fundamentalmente y asociado a diesel sólo cuando sea necesario, en centrales que son agrupadas como termoeléctricas que se asocia a altos niveles de contaminación constituyendo una nueva agrupación que podría relacionarse con energías limpias, lo cual abulta en 4871 MW (33,1% de la matriz total) de energías consideradas sucias, no siéndolo en la realidad, alcanzando un 67,7% de energías que podrían ser consideradas propiamente como limpias, que desdramatiza nuestra visión de matriz fundamentalmente contaminante con este nuevo punto de vista.

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