Escribir por escribir... qué lindo suena... estar en calma y solo en compañía de la imaginación... dejar a un lado problemas, prisas, tristezas, angustias.
Quiero estar así... sólo escribiendo en calma, sin nada que me apure; sin siquiera pensar en ausencias, ni olvidos.
Escribir sencillamente sin pretender nada más, como cuando deslizaba la pluma por blancas hojas tratando de rescatar recuerdos...
¿Qué será de mi jardín secreto, aquél de mi lejana infancia?, ¿Seguirá guardado entre páginas que olvidé y que hoy estarán tal vez ya ajadas, con el color de lo antiguo, desvaídas, desmayadas, casi sin valor ninguno?
Qué ganas de reencontrarme con las líneas que dediqué a ese mi jardín secreto.
Qué ganas de entrar de nuevo en ese lugar de perfumes mezcla de azucenas y violetas, en esa semipenumbra del silencio, con el tiempo detenido, en el candor de la vida. Donde la ingenuidad se mezclaban con la fantasía y el misticismo, y podían convivir libremente hadas, gnomos y el inagotable amor a Dios.
















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