¡Qué tristeza que he sentido
cuando te he dicho mis males
y te has quedado en silencio
como si no te importasen.
¿Y tú me quisiste un día?
¡Pues bien pronto me olvidaste!
Ya ni siquiera un amigo
me juzgas. Es lamentable
recordar lo que te quise,
cómo lloré por tu padre
cual se tratase del mío…
¡Anda ya, no seas malaje!
Tuve suerte, me doy cuenta,
de que pronto me dejases.
Junto a ti vivir la vida
hubiera sido un desastre.
¿Y tú tu vida me diste?
Poco la mía te vale
cuando no me dices nada
al saber que tengo un cáncer.
Ni una lágrima siquiera…
Como si pasara el aire
y se tratara de otro,
no de quien llegó a adorarte.
Así se acaba la historia
de un amor que se fue al traste
por tu cabeza alocada
y por ser yo tan cobarde.
¡Pensar que un día te quise
como no he querido a nadie!
¡Anda ya y vete al Infierno
que es tu sitio, que en él arden
las brujas de tu calaña!
¡Qué triste escribo esta frase..!
Porque a la postre tú has sido
sólo un pedazo de carne
de la que obtuve placeres:
¡Eso es todo lo que vales!
Rompiste tu matrimonio,
el mío casi lo partes.
Y aquél de mi sustituto…
¡Ése sí supo burlarse!
Pues te dejó en la estacada,
o tal vez tú le dejases
cuando te sacó el dinero
para marchar con su amante.
¡Ten mucha suerte en la vida,
que muy a gusto la pases!
Es mi epitafio a un recuerdo
del cual hoy pude librarme.















Amigo Francisco
Que apasionado escribes... ¿Será cierta tanta pasión?. Que maravilla, haber sido amada por un hombre como tu.
Te felicito por escribir tan lindo.
Saludos