Mis arrugas

Enviado por amalia cecilia piña zuñiga el 28/11/2007 a las 23:51
amalia cecilia piña zuñiga

Para todos mis amigos adultos mayores

Mis arrugas marcadas en mi frente y en mis manos, como se marcan las huellas en el camino al pasar por él, arrugas marcadas del paso del tiempo, de vida vivida, de sufrimientos y alegrías, de penas y sin sabores, arrugas de mi vida marcadas por el paso inexorable del tiempo, cada día más pronunciadas, cada día más bellas, señal de mi vida y de amores pasados, que alegría es tener arrugas, es por eso que doy gracias, por tener arrugas en mi piel, ya que son los síntomas de amor vividos, pero no perdidos

 

Testimonio de vida

Enviado por el 29/11/2007 a las 22:39
Nancy  Villegas  Herrera

Amalia: Qué bueno que ya vas saliendo adelante, como ves se puede; si uno quiere... nada es imposible. Me recordaste una frase de un post de Willi Kaufmann, que escribió: "Nuestros trofeos están en nuestra seca y arrugada piel... lo que da testimonio que hemos vivido la vida". Como puedes apreciar, debemos sentirnos orgullosas de las marcas que nos deja la vida. Ahora te debes animar a escribir tu libro, por mientras deléitanos con algunos "recuerdos".


Anécdotas

Enviado por el 30/11/2007 a las 22:32
amalia cecilia piña zuñiga

En el año 1999, trabajé en la Seccion de Delitos Sexuales en Carabineros, y cuando teníamos procedimientos saliamos en furgón, el chofer, yo, y dos funcionarias más. Como tenía un grado superior a ellos, un día tuvimos un procedimiento en una Comisaria de San Bernardo, y en el camino, nos encontramos con un accidente, donde había una micro involucrada, conjuntamente con una señora mayor. Me bajé del vehículo para tomar el procedimiento y me encontré que la Sra. estaba tirada en el suelo, llena de sangre que brotaba por su cabeza. Pregunté al chofer que había sucedido, y respondió que él sólo pasaba y no alcanzó a tocar a la señora y él no sabia por qué le salía sangre de su cabeza. Llamamos a la ambulancia, mientras tanto yo trataba de hablar con la señora, en ese instante ella reaccionó y yo le pregunté dónde le dolía, ella contestó que en las caderas ¿pero por qué le sangraba la cabeza? me preguntaba, la ayudamos a levantarse para ver de que lado de la cabeza sangraba, en ese momento ella preguntó por la carne que había salido a comprar, ahí nos percatamos que la sangre era de la carne que ella había comprado y que se encontraba debajo de su cabeza, nos reímos muchisimo, porque hasta ese momento nosotros nos encontrabamos asustados y nerviosos. Ojalá que les guste, para seguir contando anécdotas


Tus anécdotas

Enviado por el 06/12/2007 a las 22:54
Nancy  Villegas  Herrera

Amalia: Cuenta tus anécdotas como escrito, para que así las disfruten todos los participantes de Ligas Mayores, porque como comentario quedan un tanto escondidas. Vieras tú cómo me reí con lo que escribiste, debes tener muchas más y tan graciosa como esta, espero leerte pronto.


Comentarios de este artículo en RSS