Cuando oí esta frase, dicha sin maldad, me puse a pensar en ella, en mi madre. Nació a fines de los años 20, sin TV, lavadoras ni cocina a parafina siquiera, había que cocinar con fuego a carbón, creo. Su padre murió cuando ella tenía solo 5 años y tuvo que estar interna, ya que su madre debía trabajar para mantenerla a ella y sus tres hermanos. Interna con monjas, que sabían de frustración más que de amor. Quedó embarazada a los 17 años por primera vez. Años más tarde su madre cayó desde el balcón de su casa cuando mi madre tenia 21 años y amamantaba a su tercera hija, se mató del golpe, frente a sus propios ojos, ¿No era acaso para volverse loca?. Tuvo que lidiar con mi padre, quien acarreaba sus propios traumas, lo que no le impidió ser duro para la pega y responsable con su familia. Luego en su vejez, mi madre, recibió el duro golpe, la muerte de su hijo, el mayor de los hombres, el más cariñoso, quizás, el más aporreado, dice ella, murió en un país lejano en un accidente de auto, cuando sólo tenía 40 años, ¿No es para volverse loca?.
En total crió 8 hijos, que salieron adelante y cooperan con la sociedad de buena manera, honestos, inteligentes y amantes de sus propios hijos, a quienes educan con buenos valores, con pensamientos más modernos, con frases más actuales, con más conocimientos, pero con el mismo amor que ella nos dio. Además ella lo dijo, sí, dijo que se volvería loca, me recuerdo que gritaba “¡¡ME VOY A VOLVER LOCA CON USTEDES, NUNCA ENCUENTRAN LAS COSAS, LAS TIRAN DONDE PRIMERO CAEN!!”
Yo ahora peleo con ella, para que deje de recordar sólo lo malo y lo triste, la llevo a diferentes lugares, pero su tristeza y sus frustraciones están dentro de ella y las lleva donde quiera que va. Para mí es fácil creer que se puede olvidar y ser feliz pero para ella es distinto, porque ahora que está sola tiene todo el tiempo para pensar en lo que fue y como ella hubiese querido que fuera.
Ese es mi recuerdo, recuerdo de un amor.
















"Receta"