La paz es la labor más añorada
por quienes han sufrido una cruel guerra.
Soñando con tener vejez calmada
el hombre a ser feliz siempre se aferra.
Mas puede ser argucia el alto el fuego,
tan sólo una ilusión cual lo fue antaño;
en busca de quietud y de sosiego
firmamos y, al final, todo un engaño.
El cuento me recuerda de aquel lobo
que tanto pregonaba el pastorcillo.
Cansados de los gritos de aquel bobo
ninguno le ayudó cuando el colmillo
del cánido le hirió por mentecato.
Sospecho que es idéntico este trato.















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