Claro que aquí nuestra "historia de amor", casi pasa a mayores, y contaremos este desliz sucedido por allá en los años 1989 y algo, en la calle 4 Las Fuxias, de los número 2000 (para los que no son del barrio, es la calle 4 del medio, entre San Agustín y Siria).
Aquí estaremos hablando bajito, porque estos temas son muy personales, y nosotros en el barrio nunca hemos sido "peladores o conventilleros".
Comenzamos con el relato: Corría el año 1989, en un día nublado (como con ganas de llover) y todos en la cuadra de la calle 4 salían de sus casas abrigados y rumbo al trabajo, solo quedaban en sus casas las jefas de hogar (las señoras y sus hijas), por lo tanto, los maridos salían a sus trabajos como si nada iba a pasar..
.Estos dos jóvenes, después de llenar de agua el tambor, se ponen unos delantales blancos con un logo del Servicio Nacional de Salud (Sanidad), y sacan unos frascos con un líquido desinfectante que lo echan al tambor y preparan una mezcla ( tal cual ustedes hacen el cola de mono, en Navidad), que servía para "limpiar" de parásitos y otras lacras a los perros de esa cuadra.
Ahora viene la parte del amor que puede matar y como el cariño también daña...
mijito para acá !!, estos señores lo van a bañar y lo van a dejar sin pulgas y otros bichos- decir esto y los 2 de blanco agarran el perro y lo meten al tarro, sin misericordia ni remordimientos.A todo esto, Bobby trataba de respirar en forma normal, pero con las 2 "zambullidas" que le dieron, tragó más agua que aire...
Lo sacaron del tarro y Bobby, se dió 4 sacudidas y se puso al poquito sol que recién estaba saliendo, echandose en la otra esquina de donde estaba el tarro (perro vivaracho, era del barrio), pero no contaba con doña Charito, una viejita de esa esquina que le daba los huesitos que sobraban de su cazuela de todos los días Lunes, y agarrando del collar a Bobby lo lleva otra vez donde los 2 de blanco, que repiten la operación anterior con mayor eficiencia (el ser humano es animal de costumbre) y zambullen al pobre Bobby en la "poción" que según las señoras del barrio iban a salvar al perro de pulgas y otros parásitos.
A todo esto Bobby, ya no rugía, ni ladraba, solo se le escuchaba un ¡¡¡ Guauuus !!"lastimero.
Pero como este perro se crió en el barrio, no era tonto y se fue a la calle 5 (que es la otra cuadra) y se proponía esperar que pasara el peligro.
No contaba que doña Carlota, andaba donde Don Roberto ( el carnicero), comprando unos bistec para el almuerzo, para mala suerte de Bobby lo ve doña Carlota, lo toma y lo lleva donde los 2 de blanco (que con lo mojado y el sol que pegaba con fuerza, estaban más negros que el negro Lalo y el negro Lucho juntos). Agarraron por tercera vez al Bobby y repitieron la operación como autómatas.
Salió el perro, y ni siquiera se sacudió (ya no tenía fuerzas), al parecer ya estaba intoxicado de tanto baño "sanador", cuentan en el barrio ya una "leyenda" con estas 3 señoras bondadosas y las bautizaron como "Las Brujas de Eastwick" igual que una película de esa época.
Para que no todo termine mal, Bobby pasó sus últimos días feliz en "su" cuadra y alimentándose un día en una casa, al otro día elegía otra, etc.
Los 2 funcionarios de Sanidad, fueron premiados en el servicio por cumplir la meta de 25 perros bañados ese aciago día Lunes...
Fotografías: 1) Bobby en todo su esplendor, recién bañado. 2) Con todos sus amigos en la calle 6 escondidos de los de Sanidad. 3) El Duque, no se pudo salvar de la bañada.

















Comentario agregado, para completar esta historia.
A los lectores, de este artículo: este escrito nació del relato de una sobrina, cuando hacíamos esos almuerzos familiares en vacaciones (veraneábamos todos juntos, e familias), y cada niño contaba una historia o un chiste, la cosa era que participaran de la "sobremesa", así nuestros niños (hijos y sobrinos) se desarrollaron con bastante personalidad y buenos para conversar.
Estas "sobremesas" (conversaciones después de almuerzo), se han perdido en el tiempo, ya que algunos padres tienen que trabajar sábados y domingos, y además que los niños de hoy están "metidos" 100 % en la tecnología y no tienen "tiempo" (según ellos) de charlar con sus mayores.
La modernidad ha hecho que perdamos esos momentos de contacto personal, pero no es culpa de los niños o jóvenes de hoy, es de la forma como utilicemos las herramientas que nos entrega el progreso y saber emplearlas en debida forma.
Si ustedes se dan cuenta, acá en LM estamos usando la misma tecnología, pero uno nota que es más cercana, acogedora, uno es amigo de todos los que acá escriben y tenemos un contacto como si nos hubiésemos criado juntos.
¡¡ Que sigamos así, ya que esto de LM tiene mucho futuro!!
Un abrazo a todos.