Queridos Ligueros:
Para hoy se me ha pedido presentarles el tema a debatir de esta semana, la salud mental en los adultos mayores, como prevenir su deterioro y cómo mantenerse lo mejor posible, espero que mis comentarios sean de su interés y generen debate. No olviden que estos temas, servirán para la elaboración de un documento de trabajo, que Ligas Mayores presentará a la comisión de Adulto Mayor de la Cámara de Diputados, por lo que nuestra opinión es muy importante.
La Salud Mental del Adulto Mayor depende de un conjunto de variables, algunas de cuales es posible y sería muy valioso prevenir. Entre las que cabe hacer esfuerzos de prevención las hay de carácter médico y para ello es fundamental la consulta oportuna a los especialistas (geriatras, neurólogos, endocrinólogos, etc.). También a nivel de sociedad y políticas públicas es fundamental la contribución a un envejecimiento activo y en un contexto de valoración y dignidad, todo esto como un antídoto a factores que pueden evitar las depresiones, cuadros de ansiedad, sentimientos de abandono, minusvalía, y otros entre los cuales cabe destacar aquellos que favorecen contextos en los que de una u otra manera se desvanece el sentido y las motivaciones para vivir. Dichas condiciones son caldo de cultivo para el deterioro prematuro de la salud mental. Toda pérdida de salud a nivel mental tiene un correlato de pérdida a nivel salud física y viceversa.
De lo anterior se desprende que el cuidado de la salud mental tiene que ir de la mano con el cuidado de la salud física y ambos dentro de un marco que favorezca el deseo de vivir y de hacerlo en plenitud. Todo ello partiendo por borrar la muy errada creencia, aún arraigada en demasía, que la plenitud de la vida es un monopolio de la juventud.
La prevención integral es entonces una tarea de todos y tiene tres afluentes principales: 1) El autocuidado, 2) Las políticas públicas y 3) La conciencia social.
Con respecto al número uno hay diversas organizaciones e iniciativas que procuran, con más o menos éxito "educar a la población adulta" en el autocuidado. Entre las grandes áreas a considerar en el tema del autocuidado se pueden mencionar: nutrición saludable, actividad física adecuada, controles médicos periódicos, si viene al caso dejar de fumar, beber moderadamente, mantenerse autovalente hasta donde sea posible, ejercitar la memoria y mantenerse mental y socialmente activo, prevenir riesgos de caídas u otros por desplazamientos inadecuados, etc. En definitiva el autocuidado dependerá de cada uno de nosotros, lo que no quita que todo aliento para el "darnos cuenta" si lo estamos ejerciendo el autocuidado, siempre es un acto solidario útil y beneficioso.
Las políticas públicas representan al "Estado en Acción". Creación y revisión permanente de todo aquello que "desde lo público" se debe hacer para facilitar el envejecimiento activo, sano y pleno de la población adulta. Derribar las barreras de los prejuicios, la discriminación y los maltratos de toda índole, legislar para mejorar condiciones económicas, atención de excelencia y a precios asequibles a la salud integral, acceso a la cultura y la recreación. Considerar en todo que los Adultos Mayores no sólo esperan recibir, también tienen mucho que aportar y para ello necesitan políticas de puertas abiertas, en lugar de "portazos en las narices", que con cierta frecuencia se nos dan.
La conciencia social es responsabilidad de todos y traspasa verticalmente todos los actores. Lo público y lo privado debe unirse en una gran cruzada de madurez hacia el entendimiento que la salud y el bienestar integral del Adulto Mayor es una inversión cuya rentabilidad está asegurada. Que tiene que ver con lo económico, lo ético lo emocional. En resumen con "calidad de vida" presente y futura.
Invito entonces al debate abierto, franco y reflexivo. Aportar ideas, sugerencias y puntos de vista, a opinar y participar.
Entre muchas otras interrogantes, a contestar estas:
¿Tengo clara conciencia de los beneficios del autocuidado para mi salud en general y mi salud mental en particular?, ¿Lo practico? ¿Cómo?
¿Qué barreras me bloquean o impiden una mejor calidad de vida? ¿Quién me las pone? ¿Me las pongo yo mismo?
¿Qué puede hacer el Estado para facilitar y/o mejorar las condiciones vida, prevenir y cuidar la salud mental de los Adultos Mayores?
¿Qué aportes debiera hacer la empresa privada durante la vida laboral de sus trabajadores para que éstos tengan un grado adecuado de preparación para el tiempo de la jubilación, de manera que a futuro se mantengan saludablemente activos y concientes del autocuidado?
¿Qué importancia tiene la familia en la prevención de las enfermedades mentales de sus miembros mayores?
¿Sabe Ud. de qué trata la gerontología? ¿Qué aportes hace el estudio de la gerontología a la salud física y mental de los Adultos Mayores?
¿Es importante el estudio de gerontología? ¿Es sólo una materia que sólo deben conocer los Adultos Mayores?
¿Sería recomendable dar en los colegios y universidades el ramo de gerontología, a lo menos como un ramo optativo?
















La salud mental del A.M.
Ojala que este modesto comentario, sea un pequeño aporte a lo que los Editores de Ligas Mayores han solicitado.
El Adulto Mayor y su salud mental.
La mente del Adulto Mayor, en general, es el registro de un recorrido de vivencias de toda una vida que ha tenido distinto desarrollo y formación en cada caso, diferentes actividades y esto, nos hace más o menos conscientes de nuestra condición, porque algunos, sobre todo cuando jubilan, se enfrentan a un grave conflicto por la interrupción de la inercia mental que los ha circunscrito a una rutina y empiezan a deambular tratando de crear o ejecutar nuevas actividades o aturdirse y empezar a despreocuparse de si mismos, sobre todo si quedamos solos o no encontramos espacio ni acogida de personas que creíamos disponibles para relacionarse socialmente.
Mi Padre, resumía este fenómeno tratando de analizarlo en forma muy simple, aceptando siempre excepciones, al afirmar: "el hombre que durante su juventud, se esforzó estudiando y alcanzando un nivel intelectual mínimo mediante un título u otra meta alcanzada, podría llegar lúcido a la vejez y aprovechar sabiamente su experiencia; mientras los que no, se empiezan a sumir en la idiotez hablando solos, dando tumbos frente a las nuevas realidades y deterioros físicos, económicos y sociales, éstos últimos crueles por el aislamiento.
En esta nueva transición renacen los miedos y también hay laberintos mentales con los que suelen vivir verdaderas pesadillas al crear sus propios mitos y supersticiones pero, el que cree y tiene confianza en sí mismo, se mantiene activo física, mental y sentimentalmente, logra superar e ir adaptándose conscientemente a su nueva y natural condición, observando y dejando poco a poco la plena vigencia de su fogosidad sexual, estando alerta a los olvidos o lagunas mentales, la disminución de las habilidades físicas, notando torpezas sin desesperarse y venciendo los temores.
Tanto los jóvenes como los viejos, cuando se deprimen, bajan sus defensas y con ello permiten el desarrollo de enfermedades latentes en sus puntos débiles destinadas a la autodestrucción, llegando a veces, al aniquilamiento total.
La peor causa de depresión en el hombre, acrecentada por los achaques de la vejez, es la falta de dinero suficiente para enfrentar las dificultades porque, hasta un hombre joven se siente casi castrado sin dinero.
Es importante también, que haya respeto y no se cree falsas expectativas al Adulto Mayor frente a posibles eventos que se prometen y que podrían contribuir a algún bienestar o realización que posteriormente se traduce en una cruel burla. Lo digo, porque recientemente he tenido una vivencia similar que más adelante, se las relatarè con mayores detalles, ya que logrò deprimirme un poco y perder la confianza en los demás.
Una de las defensas del hombre frente a la aflicción extrema, es la amnesia y luego la muerte, y quien dice si esos olvidos rutinarios en la etapa senil, no son una preparación inconsciente para activar esas defensas y escaparse por fin de una adversidad irremediable y una señal clara y cercana al ocaso, la hemos presenciado al oír la expresión: "ya estoy aburrida(o)", teniendo al poco tiempo, conocimiento de su deceso; es como la frase clave en que la persona se abandona definitivamente.
Sin embargo, quien se mantiene activo física y mentalmente, haciendo ejercicios suaves o caminando, sacando puzles o jugando ajedrez, participando en grupos de distintas actividades sociales, artísticas, religiosas o deportivas, tiene fe en un ser superior o practicando alguna actividad creativa en contacto con la naturaleza y manteniéndose alegre, llega mucho mejor al final obligado para todas(os).
Con cariño: Alcibíades.