Nos encanta que rían con nosotros, nos duele que se rían de nosotros

Enviado por Willi Kaufmann Cabiol el 13/11/2007 a las 18:25
Willi Kaufmann Cabiol

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Cada cierto tiempo aparecen en la televisión spots publicitarios en que el protagonista es un Adulto Mayor. En muchos casos somos objeto de mofa por nuestro modo de andar, hablar y comportarnos. Es muy cierto, a una edad avanzada el cuerpo se deteriora en forma progresiva e irreversible. La dicción se hace muy dificultosa, también el caminar, agacharse, etc. La visión y el oído van perdiendo sus facultades, El cabello ya descolorido, se cae en abundancia. Entramos en un acelerado proceso de transformación, la madre naturaleza nos prepara para recibirnos de vuelta y nosotros aprendemos rápidamente que es inútil oponer resistencia. Mejor aún es si podemos aceptar y más que asumir, existir en plenitud en el tiempo y el modo que nos corresponde como antesala de un nuevo estado. Podemos dar risa, lo entiendo, siempre es bueno una dosis de humor. Creo que somos nosotros, precisamente las personas mayores, las que estamos más dispuestas a reírnos de nosotros mismos. Esa capacidad, unida a una mayor tolerancia y generosidad para perdonar, es lo que realmente nos aliviana el equipaje. Otra cosa es quedarnos impávidos cuando somos tomados como objetos de diversión y se ridiculizan nuestros cuerpos envejecidos. Tampoco nos gusta que periodistas, reporteros o comunicadores nos traten de “abuelitos” a granel. Si somos abuelos, lo somos de nuestros nietos y ellos se han ganado el derecho que otorga el amor de llamarnos como se les ocurra. No queremos apodos paternalistas ni tutelajes lastimeros. Aborrecemos las coronitas de cartulina, y los globos atados a nuestras entumecidas manos. Menos aún los pititos empapados en saliva que amenazan nuestra dignidad, aún más preciada si los años nos anclaron a sillas de ruedas y silenciaron nuestra voz. Nuestros trofeos están en las manchas de nuestra seca y arrugada piel, en los surcos de nuestras ojeras, en las huellas que va dejando nuestro lento y torpe caminar y en todo aquello que da testimonio de habernos vivido la vida.

El inexorable devenir del tiempo

Enviado por el 14/11/2007 a las 17:04
Enrique Boye Soto
En innumerables ocasiones he sentido a mi alrededor la reacción de quienes con su actitud, a veces acompañadas de expresiones rebajantes, hieren la dignidad de los años. Siempre de labios de gente más joven, que no es capaz de proyectarse en el futuro. Cuando ellos sientan y comprueben esta realidad en carne propia, nosotros no estaremos entre ellos. Será tarde entonces para reflexionar juntos sobre el tema. A lo mejor para mucho éste es el momento de hacerlo. Con seguridad la relación entre generaciones mejoraría muchísimo y la llegada a la tercera edad de la juventud de hoy será un momento glorioso y no temido.

Tienes razón

Enviado por el 14/11/2007 a las 17:37
Romina Leticia Millán F.

Personalmente no me asusta la idea de ser vieja, sobre todo, cuando pienso en ser vieja junto a mi compañero, en tener nietos para mal criar y salir de viaje por ahí sin pensar que tengo que dejar la guagua encargada con mi mamá, sin horarios estrictos, sin tener que levantarme a media noche... y no es que esas cosas me aburran, por el contrario es lo que hoy me hace feliz, don Emilio, que sé tiene los más sinceros respetos de Willi, es sin lugar a dudas el centro de mi vida, el tesoro invaluable que tenemos con mi esposo... pero cuando se case y se vaya vamos a poder dormir hasta tarde, vamos a poder salir a bailar y a quedarnos a fuera, lo mejor de todo, es que aun podremos visitarlo para mimarlo, a él y a mis nietas.


¡Muy cierto!

Enviado por el 17/11/2007 a las 2:00
Nancy  Villegas  Herrera

Willie: Es muy cierto lo que expone en el post, diría que la falta de educación, cultura y respeto hacia el Adulto Mayor, a veces, es cruel.

Como siempre admirando, sus escritos me referiré a esa última frase: "Nuestros trofeos estan en las.............." Dice con tanto sentimiento, una gran verdad.


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