¿La dignidad me pertenece?

Enviado por rherrera el 13/03/2007 a las 1:29
rherrera
En reuniones de coach en los últimos días, ha surgido el tema de la dignidad, un ejecutivo me indicaba que se sentía mal por haberle quitado la dignidad a un subordinado, y otro directivo reclamaba por la acción de un cliente, donde el sentía que su dignidad había sufrido.

Y es curioso lo mucho que nos importa la dignidad, y la poca reflexión que tenemos sobre ella. ¿Es nuestra? ¿Cuando la perdemos? ¿Cuando la ganamos?

Efectivamente en las conversaciones de coach a las que aludo, las personas valoraban mucho la dignidad, pero en ambos casos, la dignidad del afectado estaba en manos de un tercero. Si es algo propio, ¿como es que el otro la afecta?

Los huelguistas reclaman que sus sueldos no son dignos, pareciera que la dignidad es una característica del sueldo, hoy en el Transantiago, escuchamos que el transporte no es digno, una propiedad del transporte, y así podemos seguir.

Si por el contrario, consideramos que la dignidad es algo que depende de nosotros, ¿como hacemos para sentirla, ejercerla, independiente de lo que haga el otro?
Para responder esta pregunta, necesitamos consensuar lo que entendemos por dignidad y como esta surge, personalmente uso la siguiente:

Dignidad surge del juicio de coherencia entre mis acciones y mis valores y creencias, y desde esta interpretación, resulta posible aproximarse a los puntos anteriores.

Si consideramos que tenemos siempre la libertad de escoger nuestras acciones, entre actuar y no actuar, por tanto tener la sensación de dignidad o no, es algo que elegimos. Siempre me parece que podemos encontrar una acción que sea más coherente con nuestros valores que otra, y al tomar ese curso de acción, nos sentimos dignos.

Por supuesto que surge el tema del costo de la decisión, y es un punto importante. Hay costos que no estamos dispuestos a asumir, y por tanto elegimos una acción que en otras condiciones no elegiríamos, pero la sensación de falta de dignidad nos surge al olvidar que es nuestra decisión, y que la decisión se basa en un valor superior que estamos cuidando. En este olvido se nos va parte de nuestra dignidad

Y otro punto donde veo que se nos va la dignidad, es la confusión entre nuestros valores y la imagen que queremos mantener, nuestro ego, al escoger acciones que cuidan nuestro ego, y no nuestros valores, también pagamos costos en dignidad.

Nuestra dignidad nos pertenece, le podemos dar poder a otro para que la afecte, pero es nuestra decisión.
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