Los derechos humanos son irrenunciables y universales. Nadie puede quedar exento de ellos. Sin embargo, en la práctica, los adultos mayores que ven limitada su acceso a la educación y al trabajo ven, por ende, coartados sus derechos.
Según un estudio del Departamento de Economía de la Universidad de Chile y Caja de Compensación Los Héroes, los adultos mayores tienen tres años menos de estudios que el resto de la población ( 6 años en zonas rurales). Por otra parte el ingreso per cápita de una familia donde hay un adulto mayor, es más bajo que una familia donde no lo hay. Esto, hace que la calidad de vida se vea deterioda.
Estas limitaciones son producto de una idea discriminatoria que aún impera en la sociedad y que no considera que los adultos tienen derecho a educarse y a trabajar toda la vida. Pueden gozar libremente de él sin más cortapisas que su propia voluntad.
Para ponerlo en práctica es necesario generar un cambio en la sociedad, generar redes en las cuales los adultos mayores se sientan capaces de hacer cosas por sí mismos y que el producto de su trabajo es un aporte para la comunidad. Pero para esto es preciso un cambio de mentalidad, que el Instituto del Envejecimiento propugna un proceso educativo para erradicar la discriminación hacia los adultos mayores. Sin embargo, es tarea de todos hacer que la Declaración Universal de los Derechos Humanos sea puesta en práctica a cabalidad. No olvidar nunca que son para todos
















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