(Pues neciamente se dijeron a si mismos los que no razonan): corta y triste es nuestra vida, y no hay remedio cuando llega el fin del hombre, ni se sabe que nadie haya escapado del hades.
Por acaso hemos venido a la existencia, y después de esta vida seremos como si no hubiéramos sido; porque humo es nuestro aliento y el pensamiento una centella del latido de nuestro corazón
Extinguido este, el cuerpo se vuelve ceniza, y el espíritu se disipa como tenue aire.
Nuestro nombre caerá en el olvido con el tiempo, y nadie tendrá memoria de nuestras obras, y pasará nuestra vida como rastro de nube, y se disipará como niebla herida por los rayos del sol que a su calor se desvanece.
Pues el paso de una sombra es nuestra vida, y sin retorno nuestro fin, porque se pone el sello y ya no hay quien salga.
Venid, Pues, y gocemos de los bienes presentes, démonos prisa a disfrutar de toda nuestra juventud
Hartémonos de ricos, y generosos vinos y que no se nos escape ninguna flor primaveral.
Coronémonos de rosas antes de que se marchiten, no haya prado que no huelle nuestra voluptuosidad
Ninguno de nosotros falte a nuestras orgías, quede por doquier rastro de nuestras liviandades, porque ésta es nuestra porción y nuestra suerte
Libro de la Sabiduría (2.1-7), Biblia
"Como un grito guerrero en silencio mantén vivos tus sueños clandestinos"
¡Carpe diem!
















Hola Ines
Qué asombroso lo que transcribes Inés... esperanzador también, ¿es parte además de la Biblia? y yo que me esmeraba en tratar de dejar un recuerdo de vida pulcra y de buen tono; lo que tengo que reconocer es que no me ha dejado un saldo gratificante, más bien me ha marginado de la vida. Habrá que tratar de cambiar un poco y dejar lo contemplativo e integrarse un poco más dándose permiso para muchas cosas que ya se habían dejado a un lado. Participar y disfrutar, palabras estimulantes y bellas. Y es cierto: el recuerdo es como voluta de humo que se disipa...
Un abrazo amiga