Fuimos un grupo de adultos mayores (20) a buscar tranquilidad ambiental, emocional y espiritual. Decidimos ir a la cordillera, lejos del mar y que mejor que las famosas “Termas del Flaco” de San Fernando (26 al 28 de marzo 2010)
Al llegar fuimos recibidos muy espontánea y cariñosamente por la señora argentina (más chilena que los porotos) dueña de la residencial Montanares, la que nos asombró con su especial atención jamás vista a mi entrada a la tercera edad, la que nos repetía la comida si queríamos, sin cobro (empanada, te, pan amasado, queso, mermelada, sopas, ensaladas, carnes, leche y lo que hubiera) asombroso y verdadero.
En este medio, no solo reclamamos sino expresamos, la calidad ejemplar de servicios que aun quedan en Chile, por la cordialidad, rapidez, honestidad y lo que más necesitamos hoy es buena atención, para calmar nuestros estados anímicos y tensionales, después de tantas réplicas telúricas.
Seguido de una rica y contundente cena fuimos a las termas.
Acompañé a mi esposa para cuidar, ver y atender desde la orilla, pero me dijeron que tenía que cancelar $2000 (Dos mil pesos) por acompañarla.
A la mañana siguiente dos adultos mayores se accidentaron por caídas (fueron atendidos por los propios visitantes) y extrañamente en ese lugar público no hay primeros auxilios, pedí en caja un lápiz para anotar nombres y tampoco había lápiz, pedí hablar con el jefe… tampoco había persona encargada del servicio, estaba muy lejos y nunca venía al lugar, era el gerente, según un modesto, pasivo e inocente trabajador, propio de nuestro pueblo y campo.
Al ir en la tarde ya que cierran, tuvimos que cancelar nuevamente $2000 por persona.
Los residentes del lugar nos informaron que la entrada estaba a $1.500 antes del terremoto y después la subieron a $2.000. (dos mil)
La naturaleza del lugar maravilloso y saludable por sus aguas y paisajes, pero la cultura del hombre, que son los encargados de prestar servicio, especialmente a personas de tercera edad, están muy inocentes y alejados de los conceptos de calidad, riesgo social e innovación, que exige el progreso de nuestro sufrido país.
Soy persona entrando a la tercera edad me sentí ofendido, humillado, abusado con el servicio recibido en las famosas termas el flaco, lugar de naturaleza realmente bello, pero de hombres encargados y responsables no tan bellos.
Deseamos ir en abril donde la señora argentina y a las termas si la atención mejora.
















Aclarar
Final, la comida es buena, el lugar hermoso, pero no es tour, de manera que cada uno se las arregla como puede o como lo ayuden los otros, también mayores, es poco aconsejable tanto adulto solo, sin jóvenes preparados que puedan atender una emergencia. ¿Entendí bien?