El Terremoto del Adulto Mayor

Enviado por Verónica Pradé el 29/03/2010 a las 15:28
Verónica Pradé

¿Sabía usted mi estimado lector, que tal grupo de los de la “tercera edad”, en los países europeos, son los que tienen un mayor y mejor trato?

Por Omar Gonzáles Hurtado en El aMaule

No sé a quién se le ocurrió este denominativo, pero no podemos desconocer que además de ser delicado y afable, viene a cumplir cabalmente con algunos considerables objetivos, como: subirles un poco la autoestima a los viejos, a aquellos que ya estamos viviendo nuestras últimas décadas por no decir años.

Lo cierto es que mas que algunos que a otros, aquellos que entramos en ámbito de la vejez tardía o prematura, con el transcurrir del tiempo esta realidad se va haciendo cada vez mas cuesta arriba.

Mucho podrán decir sin embargo, lo comido y lo bailado no me lo quita nadie, y esto es verdad, pero lo cierto es que es difícil aceptar que la piel se nos arrugue, el cabello se llene de nieve o simplemente ya no exista, lo cierto es siendo pelado o peludo nuestra brillante cabeza ya no es la misma que antaño.

Igualmente las fuerzas ya no nos acompañan y las piernas comienzan flaquear, el presente se hace corto y la memoria se alarga, dentro de un ámbito de combinación perfecta, mescla de una realidad contradictoria, entrando con paso lento y cansino en un sendero de una vida que se va, y comenzamos entonces a retroceder con el tiempo.

Esto último me recuerda aquella adivinanza que dice relación con el animal que durante su vida, en su apresurado caminar lo hace en tres etapas, primero en cuatro patas o pies, luego en dos y finalmente en tres, y así nomas es….primero gateamos, luego lo hacemos erguido y apoyado firmemente en nuestras dos y firmes piernas para terminar apoyado en un bastón de elegante figura o forma, o simplemente en un gancho o palo extraído de un árbol, ¿Qué les parece?

Así es esta elegante etapa de la tercer edad, fase en la cual podemos agregar que comienza como se termina, que se empieza a vivir cuando debemos morir, pareciera trágico y funesto, pero así nomas es, y más encima acompañado por una dama que llega sin que nadie la invite, llamada “Soledad”, la cual puede ser o no de hermosa compañía, dependiendo en parte de nosotros mismos.

Los hijos, o mejor dicho aquellos que antes nos acompañaban, unos más que otros podrían preocuparse tal vez, pero resulta obvio que ellos también viven o vivirán ese natural y propio ciclo de la vida.

Sin embargo, junto a esa dama llamada “soledad”, también debiera venir acompañada de otro importante personaje que para los adultos mayores es de vital importancia “el Sr. Cariño”.

Llegar a la ancianidad solo y sin cariño y experimentar además la sensación de estar desprotegido, es sin duda una realidad que solo acelera el envejecimiento. Pareciera ser entonces que esta realidad, quiérase o no, se presenta igual en forma trágica, adversa o deplorable, aunque se quiera mirar con optimismo en forma natural y lógica.

Obviamente que también hay que valorar ciertas circunstancias que rodean a la ancianidad, uno de ellos por cierto es el tiempo y el descanso. Total, ¡no hay apuro!, en la tercer edad o como se quiera llamar esta etapa de la vida, tenemos todo el tiempo del mundo, al menos todo ese periodo libre que nos tiene designado el altísimo, junto a lo cual, no hay que desconocer que llegar a la vejez es ya un privilegio que no todo ser humano logra alcanzar, por lo que debe ser considerado ya como un regalo de Dios.

Lo que si hay que evitar es el deterioro cognitivo que nos pueda afectar pudiendo constituir esa temida pero frecuente enfermedad llamada Alzheimer en la cual se presenta un drástico cambio en la personalidad y una marcada tendencia a la depresión, por lo que mantenerse física y mentalmente activo es fundamental.

No obstante sin ser experto en estas materias considero que el envejecimiento físico no siempre puede ser sinónimo de envejecimiento del alma, del espíritu o de la percepción, puesto que la vejez puede y debe tratar de ¡vivirse en forma positiva! y para ello se requiere sin duda de la intensión, y de un buen apoyo.

Sin embargo en esta oportunidad, “aterrizando un poco, o mejor dicho poniendo los pies sobre la tierra”, vale la pena preguntarse o preocuparse, desde el punto de vista económico, ¿Cómo se piensa implementar la ayuda que se requiere en esta importante etapa de la vida?, especialmente en épocas en que las alzas comienzan a ser pan de cada día?, las respuestas indudablemente son inciertas, y habrá que confiar que en las nuevas autoridades se produzca y se demuestre una real preocupación por este tema, realidad que en paréntesis no es nueva.

En tal sentido, ¿sabía usted mi estimado lector, que tal grupo de los de la “tercera edad”, en los países europeos, son los que tienen un mayor y mejor trato?, ¿Son los que tienen mayores privilegios y garantías?, ¿una situación preferencial en lo que a pago de pensiones se refiere?.

Tanto es así, que ello se puede comprobar fácilmente viendo a tantos turistas extranjeros que se dan esa prerrogativa por no decir “lujo”, pudiendo pasar sus últimos días de vida, viajando cómodamente por el mundo a través de distintos medios, entre los que se cuentan esos grandes y ostentosos trasatlánticos.

Por cierto que las realidades socio económicas son distintas, pero entonces, ¿acaso los seres humanos, las personas también somos distintas? Vale la reflexión tanto como la crítica, por las paupérrimas pensiones que los “viejos” recibimos en Chile (disculpando la expresión).

En este último tiempo, a raíz de los graves acontecimientos que han azotado al país, la palabra más repetida y la acción más desarrollada ha sido sin duda “la solidaridad”, demostrada por lo demás con justa razón. Es de esperar entonces que este mismo concepto, valores y actitudes, “únicas en la vida humana”, junto al “amor”, “al respeto” y a la “justicia” se sigan demostrando en todos los ámbitos y quehacer del ser humano, entre ellos obviamente la realidad que hoy más que nunca envuelve en forma trágica, reitero, la vida de muchos que pertenecen a ese célebre ámbito “del adulto mayor”, de aquellos que hoy viven aislada y permanentemente su propio y singular terremoto.

Sitios que enlazan este artículo:

Comentarios de este artículo en RSS

HERRAMIENTAS COLABORATIVAS

RSS Technorati Creative Commons

Noticias

Noticias de SENAMA

Cargando contenidos...