Ya no surgen mis palabras como antes, ni menos mis poesías en plena noche o al volver el sol. Sólo tiemblan mis palabras, ataca mi voz…
No puedo callar y protesto, no es que quiera ser rebelde, pero de algún modo debo encontrar lo que he perdido, mi paz.
Mi alma de algún modo sigue entera, con una pena inmensa, día a día se desborda entre suspiros entrecortados y lágrimas que no puedo mostrar, ¿por qué todos repiten como oración aprendida: “conservar la calma, paciencia, no caer en pánico”?
!Y es ahí donde me transformo en una rebelde insumisa y protesto a los cielos, y se rebasan mis sentimientos de impotencia. ¡!!Yo no quiero ser como los demás, déjenme mi espacio, déjenme gritar a pleno sol, déjenme llorar a grito abierto por los que sufren, por aquella mujer que ya no tiene su hijo en los brazos porque el mar se lo llevó, por aquellos viejos que murieron sepultados... déjenme gritarle a mi Dios.
Déjenme gritarle al mar su traición, déjenme gritarle a la tierra su felonía, su deslealtad, y déjenme decirle a Dios, con voz humilde ¡¡¡AYUDANOS, POR FAVOR!!!
















Llanto profundo
Estimada amiga: Yo también quisiera gritar, patalear y llorar. He tratado de conseguir la paz interior tratando de no ver ni escuchar los dramas humanos pero es imposible. Cada vez que conozco de algún drama de pérdida de hijos, principalmente niños pequeños, mi alma se encoge y las lágrimas estallan en mis ojos y los que me rodean me dicen:!deja de llorar, te hace mal, a tu edad, tu corazón, etc.! y yo lo único que quiero es eso llorar, sentir pena y rezar. Que Dios nos ayude.
Luis, dale no más
Llora, mira que tragarse la pena hace peor, llorar te desahoga, llora no más, que es mucho más sano que aguantarse.