La ciudadanía debe ser educada, para actuar frente a una emergencia.

Enviado por Fernando Contreras Barrientos el 10/03/2010 a las 19:12
Fernando Contreras Barrientos

Claudio Lapostól Maruejouls, Ingeniero Civil, presidente de la Corporación para la Regionalización de Chile y de la Corporación para la Regionalización del Bío Bío, entidades ambas que contribuyen eficazmente a los objetivos de la descentralización y del desarrollo regional y local de Chile. Profesional de reconocido prestigio nacional, en columna publicada en  “El Sur” de Concepción,  hace un llamado a las autoridades para educar a la ciudadanía, sobre los riesgos que presentan las zonas que habitan y las medidas que deben adoptarse ante una emergencia.

Fuente: Diario “EL SUR” de Concepción.

  Aprender del terremoto

La serie de fallas en procedimientos de emergencia, ordenamiento y seguridad en infraestructura nos llama a enfrentar con un enfoque preventivo la etapa de reconstrucción que estamos viviendo.

Del desastre en zonas rurales costeras y en centros urbanos, una lección se vincula con la revisión y diseño de planes vigentes para comprobar o corregir los aspectos de información, comunicación y conectividad.

Otra lección se relaciona con la rápida movilización de los medios materiales, sanitarios y  humanos para asistir en forma certera a los damnificados, sobre todo, aquellos de las zonas más distantes y aisladas, como son las caletas de Llico, Tubul o Isla Santa María, por ejemplo. Hasta alcanzar niveles de coberturas eficientes y aceptables.

A ello se suma implementar rápidamente los mecanismos, coordinaciones y procedimientos  para llegar con los elementos necesarios a diferentes puntos de distribución, cubriendo el territorio afectado.

Pero más allá de estas acciones inmediatas, este terremoto nos hace un llamado de atención para educar a la ciudadanía sobre los riesgos de la zona donde viven y cómo actuar ante una emergencia, lo que también requiere de un equipamiento básico de apoyo como vías de escape, señalética de evacuación y zonas de seguridad, además de la realización de los respectivos simulacros.

Las ciudades también necesitan de un ordenamiento y funcionamiento especial para estos desastres, que permiten reducir el impacto.

Ahora se nos abre una gran oportunidad para que todos unidos desarrollemos un trabajo de construcción de un nuevo Chile, teniendo como meta crecer económica y socialmente en forma armónica, dando prioridad a los más dañados por este desastre y a los más desposeídos.

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