Riámonos un poco para pasar las penas.
Una novicia llega corriendo a la oficina de la Madre Superiora, y empieza a gritar: “Madre, madre he sido violada, la madre la mira y le dice - ¿cómo hija mía? – “Que me han violado madre”. La madre se para y le dice: "Esto lo arreglo yo". Sale la monja y llega al rato con un limón el la mano, la novicia le dice: ¿Para que es ese limón? la madre muy sería le dice: “¡¡Chupa el jugo para que se te quite esa sonrisa de oreja a oreja!!”.
















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