Ardiente me inspiró en la madrugada
la Musa con su influjo enardecido.
No sé si estoy despierto o si dormido,
mas tengo que acudir a su llamada.
Fue todo por mostrar mi Amante amada,
soneto a mi entender bien concebido
que estúpida polémica ha encendido,
pues dicen que algo falta y yo que nada.
El caso es que el respeto que mantuve
con tacto, el proceder harto elegante,
fue causa de charlar con un querube.
No quiero exagerar, sí ser galante.
¡Mas basta de soñar! En adelante
preciso es que descienda de esta nube.
No debo soñar más en utopías
que luego no se cumplen. Ya soy viejo
y debo hacerle caso al buen consejo
de quien me brinda ideas, no a las mías.
Que siempre, por seguirlas, en porfías
anduve muchas veces. Y, perplejo,
hoy siento que ya soy cual vino añejo
que gana en calidad todos los días.
Mas falta la energía del pasado.
El joven de ayer, fuerte, ya es historia.
Los años, al pasar, mucho han mermado
sus ansias, su vigor y su memoria.
El único consuelo es que ya al lado,
se encuentra, puede ser, quizás la gloria.















Envejecer
Duro es envejecer
sintiendo fuerte el alma
sintiendo arder el espíritu
dentro de la carcaza
que a veces desatina
pero es lo que hay
solo hay que tratar de amononar
mantener, lubricar, cuidar
lo que natura nos va dejando
mientras el seso no falle
todo, bien estar.