Romance sevillano

Enviado por Francisco Escobar Bravo el 20/02/2010 a las 20:35
Francisco Escobar Bravo

El tren rodaba deprisa,

más semejaba ser lento

al corazón que anhelaba

ir de su amor al encuentro.

Voló por tierras manchegas,

dejó atrás Despeñaperros;

En Córdoba se detuvo,

la parada fue un infierno.

Por fin reemprendió la marcha,

otra vez voló de nuevo

acercándose a Sevilla,

que al fin se mostró a lo lejos.

El corazón, palpitante,

no me cabía en el pecho;

mi ser estaba intranquilo,

era todo un puro nervio.

Se detuvo en Santa Justa,

parada y fin de trayecto.

 

Haciendo acopio de fuerzas

me levanté de mi asiento.

¡Azul cielo sevillano

que iluminaste mis sueños!

 

Otro he contemplado nunca

tan brillante y tan sereno.

Pisé el andén con presteza,

con paso firme y resuelto.

Iba a verme con mi amada...

 

¿Qué habría de pasar luego?

Estaba en el restaurante,

me dijo por el teléfono.

 

Me acerqué y, estando al lado,

en sus labios puse un beso.

 

Luego emprendimos la marcha,

de la mano y satisfechos.

Al menos yo sí lo estaba.

 

Ella, no sé, mas lo pienso.

Ya en el hotel nos fundimos

los dos en un solo cuerpo.


Supónganse lo demás,

porque yo no se lo cuento.

Después se fue todo al traste,

pero viví unos momentos

que en el alma me han dejado

un grato y bello recuerdo.


Concluye todo en la vida,

pues todo es perecedero.

Se terminó aquella historia

y otra no habrá, pues soy viejo.

Etiquetas:
Comentarios de este artículo en RSS

HERRAMIENTAS COLABORATIVAS

RSS Technorati Creative Commons

Noticias

Noticias de SENAMA

Cargando contenidos...