Los días van corriendo de seguido,
pasando así ligera nuestra vida.
Atrás ya se quedó, muerta y perdida,
tantísima ilusión que fue al olvido.
Se llora nada más recién nacido
y nada habrá jamás que el llanto impida.
Hay ratos de placer, pero enseguida
terminan y es mayor lo que has sufrido.
Es ése el transcurrir, quiera o no quiera,
del hombre y su tragedia en este mundo:
Luchar con gran tesón hasta que muera,
yacer tras su existencia en un inmundo
cobijo, con gran suerte de madera,
haciendo así el terreno más fecundo.
















COMENTARIOS
hace 10 horas 46 mins
hace 2 días
hace una semana