Aquel tiempo de amor que feliz fuera
se pasó cual tormenta de verano.
Recordarlo es inútil, pues en vano
recobrarlo podría aunque quisiera.
No estarás otra vez nunca a mi vera
ni podré con pasión tomar tu mano.
El ayer, por desgracia, está lejano
y es la Muerte la amante que hoy me espera.
De soñar terminé y ahora, despierto,
deberé consolarme. ¡No es posible!
Me detengo a pensar, pero no acierto
por qué tuvo un Destino tan terrible
el amor que te tuve y que, ya muerto,
revivirlo de nuevo es imposible.
















COMENTARIOS
hace 10 horas 45 mins
hace 2 días
hace una semana