La celebración dieciochera es una excelente ocasión para disfrutar en familia. También para traspasar a las nuevas generaciones, las tradiciones que recibimos de nuestros padres y abuelos. Es casi una obligación de los adultos mayores hacerlo.
¿Qué tal si invitamos a hijos y nietos a probar la receta de empanadas de la familia, en vez de comprarlas hechas? ¿o les contamos cómo celebrábamos el dieciocho en casa, cuando éramos niños? ¿O los hacemos disfrutar de un pebre como era el tradicional casero?
Posiblemente la agitada vida de hoy no nos ha dado la oportunidad de transmitir, especialmente a los nietos, nuestra experiencia. Decirles cómo eran los juegos antes, cuáles eran las costumbres de nuestra familia, los valores de sus antepasados, los chascarros y anécdotas más entretenidas que nos contaron. Cómo eran nuestros padres o abuelos: simpáticos, caritativos, chistosos, cualquier característica humana que los distinguió.
Celebremos el dieciocho con una buena cueca, de las de antaño, bailada con la generación de hoy, como se pueda. Disfrutemos de un momento compartido en familia, aunque para eso debamos tomar la iniciativa de organizar algo. Aportemos y trabajemos todos sin gastar demasiado. Lo importante es estar juntos, a la antigua usanza, cantando música en guitarra y compartiendo.
















COMENTARIOS
hace 10 horas 44 mins
hace 2 días
hace una semana