Me emociona mucho el tener a disposición un medio para publicar mis inquietudes, planteamientos y proyectos. Estoy seguro que habrá alguien a quien le motive mi manera de enebrar, tejer pensamientos y emprender proyectos que posiblemente los disfrutarán personas que tengan una mínima capacidad de soñar.Cuando entré a Chile la última vez, país del que aún no me he ido y ya son casi catorce años, subí a un bus con mi esposa, nuestras dos hijas y una cantidad de chécheres (cachivaches o cachureos), apretujados en unas maletas y mochilas a reventar, con obsequios y ropa para pasar un tiempo no muy largo.
Sentados ya, observaba al resto de pasajeros, la gran mayoría chilenos con una particularidad que llamó mi atención. Estaban iniciando una vida en Democracia, con más poder adquisitivo y con apertura a la moda y el modernismo. Todo llegaba en paquetes, lo que en otros países les había llegado paulatinamente en el transcurso de quince o veinte años, una por una de las novedades. Acá éstas hacían cola para entrar. Era un país virgen al que se le podía inyectar cualquier cosa. En el bus, se viajaba con comodidad, seguridad y buena atención. Nos sentamos en Arica, esperando como en otras partes tener contacto con otros compañeros de viaje. No fue así, ya que todos estaban muy entretenidos con sus nuevos juguetes, estaban uniformados informalmente: gafas para el gorro o jockey, gafas para los ojos, audífonos para la casetera, polera de marca, banano en la cintura, zapatillas carísimas, un bolso con casetes y pilas para no perder ni un segundo de música. Eran como robots, cambiando casetes, destapando bebidas en lata y comida en bolsas platinadas. Un verdadero concierto de ruidos metálicos. Parecía que el don de la palabra se había perdido. Treinta y dos horas de viaje, treinta y dos horas de no importarnos el de al lado, eran ellos y sus nuevos juguetes de la época. Y vendrán más...............
















visión de un extranjero...
Muy gráfico y entretenido su artículo para reflejar el cambio experimentado en los chilenos desde que aparecieron estos juguetes como Ud. los llama, Mp3, 4, y ya saldrá el 5. juegos en celulares, radios, etc.
Muy cierto es que la gente se está uniformando, ya sea por sus accesorios o su forma de vestir y en los medios de transporte (buses, metro) sólo se ve rostros sumergidos en audífonos.
Agreguemos para los más chicos, los juegos virtuales como el tamagoshi, que en un viaje por tierra o en avión el niño no molestará en absoluto a sus padres.
Podría agregar a este uniforme, un accesorio importante del buen vestir, que al parecer da cierto "status", los infaltables lentes de sol. ¿Que artista, cantante, modelo, o futbolista de moda, no aparece en todos los medios con sus inmensos lentes oscuros? (haya o no, sol). Con estos lentes, mas los audífonos , se cierra toda posibilidad de comunicación o conversación.
Y así, si alguien ha reparado en otra forma habitual de uniformarse de los chilenos, podría seguir agregando otras.
¡Felicitaciones Sr. Narváez, es ud. un muy buen observador!