¡Maldita seas, maldita!
Que Dios te lo tenga en cuenta,
pues no puedes irte airosa
después de tan cruel afrenta.
Soplaron vientos del Norte,
resultando malos vientos,
pues con ellos se llevaron
mis más bellos sentimientos.
Mas mi Dios, que es el más Grande,
el más Sabio y Justiciero,
justicia hará en su sentencia.
¡Eso es todo lo que quiero!
Que los hechos sopesando,
que contemplando la historia,
quizás te envíe a ti al Hades
mientras yo marcho a la gloria.
Pues ésta es del que la busca,
no es de aquél que se la encuentra.
Tú llora el mal que me has hecho...
¡Yo me reiré, quizás, mientras!
















Don Francisco:
¿ Porqué qué tanto resentimiento?
¡Mil veces mejor, olvida !
porque todo sentimiento,
si es bueno, perdona y apacigua.
Maria Eliana.