Autoestima y Pertenencia

Enviado por Carlos Smith el 03/09/2007 a las 10:40
Carlos Smith
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En un contexto estable el ser humano adquiere sentido de pertenencia al experimentar un entorno protector que lo acepta como un miembro más, que lo ampara, donde la búsqueda de referencias no son externas, sino al interior de esta comunidad que lo provee de confianza básica, donde el amor, lo espiritual y lo material, están ahí, transformados en lealtad, en respeto y en solidaridad.
De modo que la seguridad personal no se transforma en un hecho angustiante y se abren los espacios a la creatividad, a las creencias, a la contemplación, a la integridad, a las esperanzas, al amor.

 

La necesidad de pertenecer es una necesidad ancestral. Cuando una persona, niño o adulto, ingresa a un grupo, busca situaciones de seguridad, estableciendo contactos y entornos que le garanticen que es aceptado, que es reconocido y que es valorado en esa relación.

 

Testimonio de un niño que cambió de ciudad y de colegio.

Hace pocos años un niño de siete años que vivía en Santiago se trasladó a Valparaíso y fue matriculado en un colegio privado. Después de cuatro meses de clases aún no tenía un solo amigo, sus compañeros lo molestaban y se burlaban de él.

 

El es un niño sensible, inteligente y siempre ha tenido muy buen rendimiento académico. En las vacaciones de verano manifestó que deseaba volver a su anterior colegio en Santiago, afirmó que sufría con la actitud de sus compañeros y que se encontraba triste. Lo que en este caso parece increíble es que su profesora no se percatara de lo que a él le sucedía. Él necesitaba de su profesora, de algunas actividades de incorporación y de aceptación por parte de sus compañeros.

 

Al año siguiente, en marzo, asistió sólo el primer día de clases a ese colegio. En el momento de acercarse a sus compañeros, estos se tomaron de los hombros y conformaron un círculo impenetrable que congeló la sonrisa y la energía de este niño. El rechazo, la descalificación y la desconfirmación, fue de tal magnitud, que su madre decidió retirarlo y cambiarlo a otro colegio donde existiera la posibilidad de ser acogido y sentir ese lugar como propio. Afortunadamente, esto aconteció como el niño y su madre lo esperaban.

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Carlos

Enviado por el 04/09/2007 a las 0:58
Julie Carbo Bravo

Me has hecho recordar la amarga experiencia vivida hace algunos años al llegar a nuestro país con mis dos hijas, fueron rechazadas por sus pares por su forma de hablar, pronunciando como corresponde nuestro idioma. Los profesores tampoco se percataron. Afortunadamente como padres, reaccionamos rápidamente.  


Con los Adultos Mayores

Enviado por el 04/09/2007 a las 1:30
Julie Carbo Bravo

Con nuestros Adultos Mayores sucede de igual forma, lamentablemente, ellos no siempre tienen a alguien que les proporcione esa confianza básica, que tú mencionas. Pero esto no es todo, tú pones el caso de los niños, yo el de los Adultos Mayores, pero podemos sumar y seguir: los discapacitados, los inmigrantes, los de otros colores, los de otras lenguas y que no se nos olviden nuestras propias etnias.
Tareas de las que debemos preocuparnos, si queremos crecer como país.


Hola

Enviado por el 24/09/2007 a las 18:01
Carlos Smith
Todos necesitamos de autovalorarnos; pero el entorno se encarga de llenar el espacio de juicios previos y nosotros filtramos nuestras vidas a través de estas "verdades". Cabro chico, Viejo, Mujer, Joven, todos desvalorizados por el medio

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