Montes de Granada hermosa,
jazmines que hay en la vega,
ojos de mujer moruna,
al irme me voy con pena.
Tierra que vio a Federico
componiendo sus poemas,
hechizo de bellas noches,
suspiros entre tinieblas...
Es el rey moro quien gime,
quien llora, quien se lamenta,
tras su obligada partida,
despojado de su hacienda.
Esta tarde, en breve rato,
he de partir y aquí queda,
sin dejar amor ninguno,
el alma de amores llena.
Aguardo volver a verte
y espero que cuando vuelva
sigas tan bella y hermosa.
Adiós, Granada serena.
No me extraño de las luchas,
nada me extrañan.















COMENTARIOS
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días