No creo en los Santos,
no creo en los sacrificios.
No creo en el Rosario,
no creo en el púlpito.
No creo en la sotana de mil colores,
no creo en la torre de la Catedral,
no creo en las copas doradas,
no creo en la Procesión del Corpus,
no creo en las imágenes de yeso,
no creo en el escapulario,
no creo... no creo... no creo...
Creo en tí, que caminas cansado pidiendo pan,
creo en tu dolor después de la jornada,
creo en la cuenta por debajo de tu puerta,
creo en el sonido estrepitoso de la Ciudad.
Creo en el ladrido de los perros hambrientos,
creo en el llanto de los niños, pidiendo piedad
creo en ellos cuando rien, entre sus juegos,
creo en el abandono donde moran los indigentes,
creo en el hambre cuando atraviesa su ser.
Creo en las palabras...
pero más creo cuando pones tus manos sobre el mantel...
En fin... creo... porque creo,
creo en todo ejemplo vivo...
Por eso creo en tí
por eso creo...
Creo...
















Si...yo tambien creo
Creo en mis perros del camino cuando salen a encontrarme, creo en sus miradas hambrientas de amor, creo en mí cuando me miro al espejo...si....de acuerdo contigo Román.