Globalización

Enviado por Fernando A. Frías González el 17/12/2009 a las 9:43
Fernando A. Frías González

Para poder solucionar los grandes problemas que tiene la humanidad, primero debemos cambiar nuestra mentalidad localista, que nos fue útil hasta fines del siglo XIX, principios del XX, por una mentalidad global. Debemos dejar de vivir de acuerdo con el código del pasado. A lo largo de la historia, hemos desarrollado un modo de vida adecuado a un planeta vacío y a una existencia breve, caracterizada por una elevada mortalidad infantil y pequeña esperanza de vida. En tal mundo, era benéfico tener muchos hijos, impulsar el crecimiento en número de personas y de poder, promover la expansión en un espacio interminable y la total adhesión a esa porción limitada de la humanidad que podía formar parte de una sociedad viable.

Debemos modificar la actitud localista. Ya no cabe esperar beneficiarse con el infortunio de otros. Ya no podemos dirimir las disputas mediante el asesinato al por mayor. El precio ha subido hasta un grado inaceptable. La Segunda Guerra Mundial fue la última guerra que pudieron librar en este planeta las grandes potencias usando el máximo de su poderío. El mundo es demasiado pequeño para el tipo de localismo que conduce a las guerras.

Sentimos especial orgullo por nuestro país, nuestra lengua, nuestra literatura y nuestra religión, pero debe ser el orgullo abstracto que sentimos por un equipo deportivo o por nuestro colegio: un orgullo que no puede ni debe ser respaldado por la fuerza de las armas.

El localismo ni siquiera tiene la virtud de ser útil en tiempos de paz. Los desafíos del mundo actual, son de alcance planetario y requieren una solución planetaria, lo cual supone cooperación entre las naciones, una verdadera cooperación. Para decirlo aún más claramente, necesitamos un gobierno mundial que pueda llegar a soluciones lógicas y humanitarias, y pueda ponerlas en vigor.

Es muy alentador ver que el localismo está en retirada. Hay una creciente cooperación social y económica entre naciones vecinas; un impulso más vigoroso en la dirección del regionalismo. Tenemos el mejor ejemplo en la Unión Europea.

ECONOMIA

Aunque el término "globalización" está muy de moda, mucha gente no sabe de qué se trata. Y los que sí saben no logran llegar a un acuerdo para dar con una sola definición. Se entiende, sin embargo, que es un proceso multidimensional, no solo económico, sino también cultural, político y social que tiene como expresión más determinante la interdependencia de los mercados, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la liberación de dichos mercados. Además, es un fenómeno donde los acontecimientos se suceden al instante.

La Real Academia de las Lengua define globalización como "la tendencia de los mercados y las empresas a extenderse alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales".

Según el Fondo Monetario Internacional "La globalización es una interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada y generalizada de tecnología".

Los críticos dicen que "no es más que el nombre que se le da a la etapa actual del capitalismo". Otros como un proceso del neoliberalismo: "La globalización neoliberal es bien sencilla de aplicar: liberalizar el comercio y los flujos de capitales, de tal manera que se pueda comerciar con ellos sin ningún control, en todo el mundo, que nadie pueda ponerles condiciones; privatizar porque afirman decididos - claro que sin ninguna prueba - que todo lo público es poco eficiente, flexibilizar el mercado de trabajo - es decir convertir a los trabajadores en un coste variable pudiendo contratarlos a los salarios que a la empresa le parezcan adecuados y despedirlos cuando les convenga -; y finalmente, desregular, es decir, eliminar todas las regulaciones públicas de la vida económica y social para que ellos puedan establecer sus propias reglas."

¿Cuál de estas definiciones es más válida? Asombrosamente y tratándose de un término de uso tan extendido, al parecer no existe una definición clara.

El Planeta Tierra se está transformando en una "aldea global"; esa es una visión prevaleciente para el siglo XXI.

En la mayoría de las ciudades del mundo hay Mac Donald's, Coca-Cola y Whisky. Los jóvenes usan blue jeans y escuchan música rock. Los cines exhiben las mismas películas; algo similar sucede con los programas de la televisión, e incluso con las noticias del mundo que transmite CNN. La gente compra todo tipo de bienes de consumo similares en malls y supermercados casi idénticos.

Estos son los efectos de la globalización, la instalación de empresas multinacionales. Las empresas buscan instalar sus centros de producción en lugares que les permitan bajar costos tanto en la producción como distribución, por lo que si en otro país las condiciones son más favorables, no tienen ningún impedimento para irse a donde más les convenga. Esto arrastra otro problema. Los Estados nacionales (hablemos aquí de los países subdesarrollados), con el fin de alentar la economía local, se dejan imponer condiciones de las multinacionales y las organizaciones supraestatales, con el fin de evitar la partida de las empresas, haciendo así más miserable a la población, abaratando los costos laborales (como por ejemplo estancando el salario mínimo). Es decir, el poder político de las empresas esta por sobre los países. Este problema se acentúa más en los países donde la dependencia del capital exterior es mayor.

La globalización tiene sus puntos a favor y en contra, ya que al ser un fenómeno que en sus inicios fue de bases netamente económicas, hoy abarca también el mundo de las comunicaciones y la política. El desafío a vencer es que todos los países deben participar en igualdad de condiciones y no, como es en la actualidad, donde las potencias medias y los países pequeños tienen poco y nada que decir dentro de un proceso regido abrumadoramente por los países de estructuras más poderosas, como lo es el caso de los Estados Unidos. Por ejemplo: Los aportes de fondos de EE.UU. al FMI son tales que le permite controlar la mayoría de votos. El FMI imponen los ajustes, abaratando los costos de la fuerza de trabajo, para así abaratar el costo de la producción, pero "siempre detrás de estos proyectos está el interés de la economía estadounidense, lo que cuestiona el modo de funcionamiento democrático de estos organismos" (FMI, el BM).  

LATINOAMÉRICA Y CHILE

Lamentablemente hoy Latinoamérica esta lejos de unirse, todavía estamos pegados en conflictos que tiene más de un siglo y en los principios que gobernaron durante la añeja guerra fría. Vivimos en un continente que esta desintegrado. Cada país está tratando de buscar su propia salida sin una visión regional e integradora.  

En Chile la globalización ha contribuido a una mayor concentración de los activos en pocas manos, no sólo del capital extranjero, sino también de los grandes empresarios chilenos. Unos 90 grupos financieros controlan la mayor parte de las grandes empresas. El 10% de la población más rica del país ha aumentado fuertemente su participación en el ingreso nacional en los últimos 30 años. En vez del "crecimiento con equidad" el resultado ha sido un "crecimiento con desigualdad".

Una expresión del dinamismo con que se expanden las multinacionales en Chile es el hecho que sus ventas han crecido más que el Producto Interno Bruto, más que las ventas de las empresas estatales y más que las empresas privadas. Si continúa la transnacionalización sin límites, al momento de celebrar los 200 años de la Independencia Nacional, la mayor parte de la economía estará controlada por las multinacionales.

CULTURA 

La globalización también afecta la cultura, donde los medios de comunicación pueden modificar los valores tradicionales de una sociedad, ya que los patrones culturales de las naciones más poderosas y que son el centro de la globalización, se transforman en modelos que los otros deben seguir. Estos países más poderosos tienden a calificar a todas las otras culturas como periféricas o inferiores. Es decir, la globalización es una poderosa herramienta por medio de la cual podemos sacar a nuestro mundo adelante, pero debe tener sus cimientos en la igualdad y la tolerancia.     

Finalmente, la globalización da pie para una interesante discusión acerca de la identidad nacional, tema en el cual no existe acuerdo, sino más bien muchas opiniones divergentes. Según la postura que se adopte a este respecto será la visión que se tenga de los efectos culturales de la globalización.

Actualmente la sociedad se encuentra en una doble tensión: por una parte, se abre a una realidad que es cada vez más transnacional o propiamente global; por otra, subsisten y resurgen los nacionalismos, etnicismos, fundamentalismos e identidades en distintas partes del mundo.

En este sentido, la globalización en el ámbito cultural no deja de tener entusiastas defensores y temerosos retractores, ya que para los primeros esta instancia es la que permite el enriquecimiento en la difusión de las ideas y los valores universales, mientras los segundos ven en la globalización la pérdida de lo nacional, de la identidad cultural.

Debemos cuidar la diversidad biológica que tiene nuestro planeta, así como también practicar la tolerancia en su más amplio significado con el fin de mantener y respetar la diversidad de culturas, razas y religiones creadas por él genero humano en el transcurso de su corta historia, ya que cada una de estas tiene un particular y único modo de ver y enfrentar la vida. Del estudio de estas distintas formas de pensamiento, es posible extraer nuevas ideas, que serian útiles para dar solución a los desafíos presentes y futuros.

Pensemos que la vida conquisto este planeta gracias a la diversidad, a la facilidad de adaptación, practicada durante millones de años, en que los organismos evolucionaban para ocupar nichos ecológicos específicos, pero con la aparición del ser humano y a medida que evoluciono, causo un desequilibrio, ya que fue creando tecnologías para adaptar la naturaleza a su particular modo de vida.

Como especie nos encontramos en una encrucijada histórica. Ninguno de los momentos precedentes se ha demostrado a un tiempo tan peligroso y tan prometedor. Somos la primera especie que tendrá  en sus manos su evolución como tal. Por vez primera en la historia disponemos de medios para provocar nuestra destrucción, intencionada o inadvertida. También disponemos de los medios para pasar de este estadio de adolescencia tecnológica a una rica madurez, colmada y duradera para todos los miembros de nuestra especie. Sin embargo, ya no queda mucho tiempo, para decidir por cual de los senderos de la encrucijada encaminaremos nuestro futuro.

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