Después de tantos años y tantos esfuerzos fallidos, siento que el adiós está cerca, muy cerca... después de todo te cumplí mi promesa de darte lo que tuviera en mis manos ¿recuerdas?. Hoy siento que de nada me han servido mis esfuerzos, mis luchas contra los molinos gigantes y como el Quijote, soy un demente.
Ya no me esfuerzo por demostrar nada, hoy solo vivo y espero que en mi camino se aparezca un ángel que me de alegría por los días o meses que me permita este mundo seguir contaminando. Así que por mi parte, gracias te doy por lo bueno y malo que nos dimos estos años... espero que me entiendas y bendigas mi camino como yo lo hago. Algún día se contará la historia de alguna otra manera y dirán que fui esto o aquello pero la verdad aquí queda y nada podrá cambiar las murmuraciones de mi alma.
















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