Ya parece no le quedaran recuerdos, sentada en la berma de la calle, esa joven permanece impávida. Sólo lleva como equipaje una pequeña mochila.
Es de noche y ésta se presenta oscura y penetrante, la luna y las estrellas a escondidas la miran. Sólo un faro ilumina ese lugar, a su alrededor polillas de la noche, se deleitan con el brillo de su luz, ella las mira y sonríe como recordando tiempos pasados, cuando ella también era luz y destello encendido. Ella, ya no recuerda de donde vino, de que lugar del mundo se asomó a este destino, quizás fue de donde las olas revientan vaporosas de espumas… o vendría desde donde nacen los ríos puros y cristalinos, o desde donde viven los floridos copihues, pero ella sabe con certeza que en alguna parte del camino dejó esparramadas todas sus esperanzas y donde dejó tiradas su alegría y olvidados los detalles más finos.
Ya no queda nada, sola en la noche, contempla esas mariposas, que mañana ya estarán tiradas en el camino. Pero, ella no desistirá, volverá sobre sus pasos y recogerá todo lo desperdiciado, sus esperanzas, sus anhelos y y sus ilusiones de niña. Ella es mujer, ella es fuerza, ella es amor. Ella estará de regreso, no la reconocerán porque la que se fue, ha vuelto transformada en una gran mujer, llena de experiencia y sabiduría.
Con mucho cariño escrito para mis amigos.
















Buen relato
Me gustó mucho de verdad, creo que escribes muy bien y estoy segura que los demás Ligueros también lo piensan, podrías poner una foto a tu perfil, para que podamos conocerte, ¿qué te parece?, la verdad es que sería genial poder verte.
Saludos cordiales.