Todas
las esposas que vivían dentro de los muros del castillo de Weinsberg,
en Alemania, sabían de la cantidad de riquezas allí existentes: oro, plata,
joyas y una fortuna incalculable.
En 1141 dC, todo
aquel tesoro fue amenazado. Un ejercito enemigo cerco el castillo para tomar la
fortaleza, la fortuna y la vida de los hombres que allí vivían. No había otra
cosa que hacer sino rendirse.
Aunque el comandante del ejercito
enemigo hubiese impuesto una condición para que las mujeres y niños saliesen
a salvo, todas se recusaron a dejar el castillo sin antes que, sus exigencias
fuesen atendidas también. solo dejarían el castillo caso pudiesen colocar en
sus brazos el mayor número de bienes que pudiesen cargar. Sabiendo que no conseguirían llevar gran cantidad a punto de reducir significativamente la fortuna , ellos concordaron.
Cuando se abrieron los portones del
castillo, todo el ejercito se conmovió. Cada mujer traía a su marido en los
brazos.
Las esposas de Weisberg
de hecho conocían las riquezas que ese castillo guardaba.
(Alice & Al Gray, Histórias para o coração do homem)















Bravo Elmer
Hacía tiempo que no se decía algo bueno para solidificar la presencia masculina dentro de la Sociedad. El hombre fue primero, abrió la brecha del tiempo, sembrando la tierra, esta germinaba y germinaba y apareció la Mujer, Era mucho la era y había que trabajar. El hombre vio que era bueno tener compañera y la ayudo y la protegió y la invito a participar en la tarea. Fueron felices a lo largo del tiempo y la compañera aprendió que también estaba llamada a liderar, a llevar y a conducir la carreta. Vio que podía y lo hacia bien.
El hombre aminoró el paso y dejó que la mujer condujese, hoy día la mujer a conquistado un ámbito más y puede decirse que ha llegado a la altura de los hombres. pueden crear, dirigir, tomar decisiones. El deber del hombre es seguir cuidándolas, ayudándolas, permitir que se sientan importantes. El hombre debe admirar a su compañera, debe bajar de su trono y debe ponerse a la misma altura de la mujer, con respeto y admiración por tan necesario bien que se nos ha dado. Dios bendiga a la mujer.