El domingo el alcalde de Ñuñoa, Sabat, inauguró un canil que ha levantado temor e indignación en el mundo animalista,
y espectación entre otros. El canil tiene 80 habitáculos de unos 2
metros por 1, y pretende dar cabida durante 30 días a los perros que la
municipalidad vaya recogiendo de la calle. Después de ese período dicen
en la municipalidad que los perros pueden ser dados en adopción. Te
deja perpleja la info, pues a poco que te adentres en el mundo de las
adopciones, te enteras de que hay que poner mucho afán para lograr
reubicar en hogares humanos a perros sin hogar, y hay montones en las
calles. Da miedo pensar que el alcalde lo que quiera es matar esos
perros después de esos 30 días. Sin embargo él lo niega rotundamente. Y
ha manifestado su deseo de discutir en profundidad el asunto con
agrupaciones animalistas. El veterinario encargado de este “Centro de
Rescate Canino”, Christian Agurto, dice que el canil: “está preparado para recibir perros vagos o abandonados en vía
pública, en particular los que son mordedores o con riesgo de
transmitir enfermedades infecto contagiosas a nuestros vecinos, (lo
anterior, previa denuncia responsable de los vecinos y acreditada por
los personal municipal en terreno), los cuales lo traerán al centro de
rescate canino, el que al momento de entrar a dicho recinto, serán
bañados, se colocaran vitaminas, y lo necesario que sanitariamente
requiera, para posteriormente, luego de 30 días (según lo dispone
nuestra Ordenanza Nº 32 “ sobre protección y tenencia responsable de
mascotas”), podrán ser dados en adopción, y que en el caso de las
hembras estas se darán en adopción esterilizadas a familias que los
cuiden y los respeten. Si es cierto que tienen buenas intenciones, lo que les falta es
seguramente asesoramiento. Esperemos que las conversaciones con
animalistas que se han anunciado sean fructíferas. La municipalidad
podría trabajar en campañas serias de adopción, estimulando la
participación ciudadana, la creación/fortalecimiento de redes de
hogares temporales y el sistema de apadrinamiento: hay ciudadanos que
quieren ayudar a un perro pero no tienen espacio o tiempo, pero sí
pueden pagar su alimentación, y paralelamente hay otras personas que
tienen tiempo, espacio y deseos de cuidar esos perros, pero no tienen
el dinero para mantenerlos: se pueden establecer relaciones simbióticas
entre estos dos grupos; los gastos médicos los pagaría la municipalidad. Me parece que los ciudadanos debieran exigir tener presencia
decisiva en ese canil, en creación de proyectos y desempeñando serias
funciones fiscalizadoras, pues la malísima experiencia que tenemos en
el país, lleno de alcaldes mataperros que no obstante pretenden
presentar públicamente una imagen humanitaria, como ha sido el caso de la muni de Viña, lo justifica. Preocupante es que en la ordenanza 32,
sobre protección y tenencia responsable de animales, se dice que
después de 30 días de permanencia en el canil, los perros pueden ser
´donados´ (no dice´dados en adopción´, como señala el veterinario
encargado del proyecto). Qué es donados? Debería tb exigírsele al
alcalde que lo explique clarísimamente, así como eso de que los perros
que recojan pueden ser llevados al canil o a “otros organismos que
cumplan tal función”. [Proyecto del canil (de marzo de 2008), con más detalles (algunas cosas cambiaron en la implementación, pero hay detalles inteersantes)].
En ningún caso se eutanasiarán perros, ya
que, la finalidad del “Centro de Rescate Canino”, apunta a la tenencia
responsable de mascotas, educar a los vecinos y aportar en el cuidado,
respeto y protección de los animales, entregando en jornadas de
adopción, y a las familias que lo soliciten y deseen, un “hermano
menor” para ser cuidado y querido”.
















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