Una noche con venus, una vida con mercurio!

Enviado por jorge hernandez el 01/08/2007 a las 13:20
jorge hernandez

T. pallidumLa verdad es una perla muy bella y deseada. Las verdades a medias son como perlas falsificadas de mal gusto, como las medias verdades. En honor a esa legítima perla, que es la verdad, el austero hombre de ciencia ha hecho el supremo juramento de presentarla desnuda, escarbandola desde las oscuras tinieblas de la ignorancia para, ofrecerla tal y como es, al conocimiento del hombre. La verdad a veces nos causa dolor, derrumba mitos y falsas creencias y puede abrir una ventana, por donde la curiosidad del saber se filtra, despertando en el individuo el apetito por el conocimiento.


Desde que Colon regreso de su primer viaje a las “indias”, sus marineros presentaban ciertas formaciones cutáneas desconocida hasta entonces en España. Durante los años venideros esas formaciones empezaron a brotar por diferentes partes de Europa, África y Asia con desenlaces a veces desastrosos para la población. Solamente medio siglo después del regreso de Colon, el mal empezó ha moderarse. La enfermedad ante la cual se estaba presente era desconocida en esta parte del mundo y más tarde se conocería con el nombre de Sífilis. En 1925 se describía el mal como proveniente de las antillas (Haití), donde su forma era leve o asintomática y cada español que tuvo amoríos o contactos estrechos con una indígena contrajo la enfermedad, infectándosele la piel, los ojos, la nariz, el cerebro, los músculos, los huesos, los ligamentos y los intestinos. El viejo mundo y el nuevo mundo intercambiaban enfermedades Sífilis desde América por malaria, polio y viruela de Europa.

 

La cuestión de la Sífilis ha despertado desde siempre disputas y acusaciones mutuas sobre el origen de la infección. La controversia ha sido dilucidada y el veredicto del hombre de ciencia dice que el mal existía en América mucho antes de la llegada de los Conquistadores. Cerca de 700 esqueletos precolombinos de Ecuador y Norteamérica fueron analizados por Bruce y Christine Rothschild, constatándose que la enfermedad existía en la región desde hace mas de mil años y es pariente cercana de otras infecciones tropicales habidas aquí desde 6000 años. Estudios similares en esqueletos europeos de igual data no mostraban señales de la enfermedad. Estos hallazgos estarían indicando que la infección surgió de una mutación en los agentes causales de las enfermedades cutáneas tropicales que, viajo de polizonte con los hombres de Colon hasta Europa.

 

En 1494 la sífilis hizo su entrada en Paris pero, fue desde Italia que se extendería en todas direcciones. En 1495, se reunieron los ejércitos de los países europeos en Nepal y en el 1500 se reunieron los cristianos en Roma para celebrar junto al Papa Alexander VI. Tanto los soldados como los hombres de fe, cayeron en la tentación de la carne y entre operaciones militares y oraciones, aprovechaban los ratos de ocio para los placeres terrenales y la diseminación de la invisible enfermedad de la sífilis. En este punto de la historia la infección tuvo una difusión casi explosiva en Francia, España e Italia. En Italia la llamaban la “enfermedad Francesa”, los franceses la llamaban “las viruelas napolitanas”, los portugueses la denominaban “mal de castilla”, los castellanos le decían “mal de Galicia”, los turcos “la enfermedad de los cristianos”, los cristianos y persas “la enfermedad de los turcos”, los ingleses la nombraban “las viruelas españolas”, los alemanes “ la francesa”, los rusos le decían “el mal polaco” y los japoneses “el mal de los chinos libidinosos”. Nadie quería aceptar la infección como propia y todos culpaban a sus enemigos. Un medico italiano trajo claridad a la cuestión del nombre basándose en una leyenda, donde Apolo castiga a un pastor de ovejas de nombre Syfilos con esta enfermedad; el nombre del pastor paso a ser también el nombre de la infección. También se le conoce como lues, la enfermedad de Venus o la peste de Venus.

 

En un comienzo no se conocía el modo de transmisión y se creía que la infección era causada por malos aires o el consumo excesivo de frutas y vino pero, pronto el origen se hizo evidente pero, por razones de índole variada permaneció en secreto. Los legionarios que regresaban de la guerra, los peregrinos que volvían de sus retiros espirituales desde Roma, contagiaban a sus familias y la enfermedad causaba estragos en los servidores de la iglesia católica. La vergüenza asociada al mal se hizo manifiesta cuando se supo a nivel del vulgo que su transmisión era sexual, antes era incluso considerada una enfermedad de la galantería y un signo de nobleza porque, fue en la corte entre hombres nobles y los encumbrados sacerdotes donde la infección tuvo mayor difusión pues, en esos niveles la promiscuidad florecía.

 

Quizas más de alguien había sido contagiado por el propio rey. Un episodio picante da cuenta que en 1540, el rey Frans I de Francia fue condecorado con la infección por su amante la belle Ferroniere. El esposo de la belle, el abogado parisiense Ferron, al enterarse de la traición de su legítima esposa, decide vengarse buscando el contagio en forma activa en una cortesana infectada. De acuerdo a lo planeado, Ferron fue contagiado, la belle Ferroniere recibió el mal de su esposo y el rey fue contagiado por la esposa infiel. Este seria el comienzo de una larga lista de ilustres personajes de ambos sexos que enfermarían del mal… Leon Tolstoi, Isabel I de Inglaterra, Mozart, Beethoven, Pagannini, Edgar Allan Poe, Abraham Lincoln, Charles Darwin, Nietzsche, Gauguin, Oscar Wilde, Lenin, Mussolini, Hitler, Al Capone…

 

La enfermedad era tratada con salvas de mercurio que, poseía propiedades conocidas desde el comienzo de las artes médicas. Los antiguos árabes ya usaban cremas de mercurio para la cura de diversas enfermedades crónicas de la piel. El tratamiento consistía en aplicaciones diarias con 4 a 8 gramos de salva seguido de un baño una vez por semana por espacio de algunos meses. Esta forma de tratar la infección se practico hasta los comienzos de 1900 cuando se empezó a usar preparados que contenian arsénico (salvarsan). Fue a partir de 1943 en que la sífilis se empezó a curar con penicilina.

 

En 1905, Schaudin y Hoffman descubren el agente causal de la sífilis, el Treponema pallidum, una bacteria alargada de forma espiral (semejante a un sacacorchos), de gran movilidad, con una longitud que varia entre 5 y 15 micrones de largo con un diámetro de 0,1 a 0,2 micrones.

 

¡A comienzo del siglo XXI vuelve a aparecer al flagelo de la sífilis en países que se creía estaba erradicada!

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