A propósito del debate sobre el discernimiento de los menores, me acordé del pasaje Bíblico del Árbol del Bien y del Mal.
¿Qué edad tendrían Adán y Eva cuando se comieron la manzana prohibida?
A lo mejor, si la sanción divina hubiera sido apelable, la Corte los habría declarado sin discernimiento, y todos los humanos estaríamos liberados del pecado original, no tendríamos que ganarnos el pan con el sudor de nuestras frentes, y las mujeres parirían sus hijos sin dolor.
















El Edén y el pecado