(Elenco de "Hogar dulce hogar")
¡Hola, amigos ligueros...
A propósito del excelente trabajo publicado por el liguero Carlos Fernandois sobre el antiguo radioteatro "Esta es la fiesta chilena"(puede ser leído completo el sitio Folklore y cultura chilena), me ha motivado tomar la idea principal e intentar complementar con algunas reflexiones.
Mi infancia se desarrolló, como le ocurrió a muchos de nuestra época, conectado a la radiotelefonía. No existía la TV aún, por suerte o por desgracia. De tal forma, fueron los radioteatros los que ocuparon un lugar preferencial en la entretención cotidiana. Este formato significaba que, a partir de la voz, uno tenía que generar la imagen, lo cual fue un excelente práctica creativa en el terreno visual.
De manera que el poder estaba en la voz y lo que ésta podía sugerir. A veces llevaba a equívocos. Había un excelente cantor popular llamado Carlos Serey, con una voz que despertaba suspiro entre sus seguidoras. Para nosotros, los vecinos, no era sorpresa que don Carlos no midiera más de 1,50 mts. Pero el resto no lo sabía y una vez comentó una fans: "y yo que me imaginaba que era un tremendo huasote, con pinta de dueño de fundo..."
Pero, de todas formas, voz e imagen estaban presentes. Nuestro almuerzo cotidiano no se podía entender sin "Hogar dulce hogar", con el sin par Eduardo de Calixto y su tropa. Eran situaciones cotidianas, obvias, repetitivas, de una familia prototipo, con la cual no costaba identificarse. Se sentía como parte de la vida diaria de cada uno. Celedonio Menares, el dueño de casa, sinvergüenza y vividor, la esposa criticona, la suegra siempre sargenteando, el tío Liborio tratando de atracar a la Nena, la empleada, una pensionista solterona, el maestro chasquilla, siempre a medio filo, con su esposa "La Pelá", interpretada magistralmente por Iris del Valle. Y así y más.
Otros espacios eran cubiertos por "Radiotanda", con el trío magistral compuesto por Sergio Silva, Ana González y Ricardo Montenegro (Pelaez y Pelaez). Y más tarde era "Residencial la Pichanga", que daba cuenta de la actualidad futbolera dramatizada. Y para asegurarse un sueño intranquilo estaba el Dr. Mortis con su zaga de cadáveres, horrores y apariciones. Creo que el único radioteatro que logró sobrevivir un buen tiempo más fue uno dirigido principalmente al público provinciano y campesino, "Leyendas de nuestros campos", o algo así.
La televisión cambió todo. Los mismos programas radiales que trataron de ser llevados a la pantalla fueron un fracaso total. Y sin embargo, y aquí amarro la idea", hoy tenemos a "Los Venegas", que no es más que un Hogar dulce hogar llevado a la realidad actual. Los mecanismos son similares y cuesta nada identificar e identificarse con situaciones totalmente cotidianas. Los libretos son elaborados con gusto e inteligencia y los personajes son del todo creíbles. Y lo más importante: siempre queda algo de mensaje positivo.
Nuestros tranquilos almuerzos de jubilados son a diario compartidos con los Venegas. Con ellos la jornada es siempre entretenida. Sin darnos cuenta cerramos el ciclo volviendo a la infancia y ¿qué tiene de malo, digo yo?
p/d: Un saludo especial a Adriano Castillo (compadre Moncho), con quien tuve el honor de compartir escenario, como músico de apoyo y como diseñador en los gloriosos tiempos del TEKNOS.
















Primara cimarra
Hermosos recuerdo vinieron a la memoria, con tus comentarios de la teleseries donde Eduardo de Calixto, me marcó, con ese desplante de bonachón bueno para la farra con los amigos y oportuno galán cuando se presentara la ocasión, el que iba a todas las paradas, llegando tarde y de madrugada. Y siempre con chivas distintas. Muy entretenido y divertido
Los hombres de ahora, carecemos de esas facultades, donde el machismo esta en retirada, que me parece muy valedero, por los grandes cambios sociales, donde trabajan por igual hombre y mujeres y ambos ahora, por su cuenta tienen la misma opción de divertirse, según sus valores y formación.
También en esos años escuché mi primera y única comedia que he seguido EL DERECHO DE NACER. La que me llevó a quedarme en casa para escuchar un capítulo muy interesante, el que no se podía perder, con Albertico, como personaje principal y su madre adoptiva era una mujer negrita, muy tierna y cariñosa. Esto motivó mi primera cimarra al faltar a clases en el Liceo de Aplicación, esta cimarra me la acepto mi querida y recordada madre, con la que escuchaba esta hermosa, educativa y entretenida comedia.
Hermosos recuerdo de la radio