Un restaurant cuestionable en Viña del Mar

Enviado por Comentarista Urbano el 14/08/2009 a las 8:08
Comentarista Urbano

Periodista: Eduardo Reyes Frías
Publicado en “La Estrella”, Valparaíso, 3 agosto 2009

Tambores, pitos y estandartes animaron el sábado 25 la protesta ciudadana en la plaza de Ocho Norte, la cual empezó a ser encerrada con tableros y mallas de alambre en anticipo de la construcción de un  restaurant de 30 metros que allí autorizó el municipio de Viña del Mar. Por otra parte, el proyecto enfrenta un recurso de ilegalidad ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso y una denuncia en la Contraloría Regional, donde se presentaron objeciones al recorte de estos jardines que brindan un atractivo panorama a los vecinos y visitantes.

El permiso del restaurant favorece al empresario que obtuvo la concesión de la playa Acapulco, con la idea de que el negocio gastronómico permita financiar las medidas de aseo y seguridad del balneario. De esta manera, se economizan costos municipales. Pero ¿hasta qué punto el servicio de una playa puede compensar la expropiación de la plaza cercana, cerrando la circulación peatonal?


Las construcciones playeras por cuenta de los concesionarios ocupan espacios muy diferentes al terreno de Ocho Norte con San Martín que constituye una donación histórica para uso público. Es el argumento que esgrime el Comité de Defensa del Borde Costero, recordando que dicho objetivo se cumplió cuando en el mismo lugar funcionaba la gran piscina municipal hasta el terremoto de 1985. Aunque los daños telúricos no fueron tan catastróficos, se prefirió rellenar la cavidad con escombros y cubrir la superficie con jardines adyacentes al edifico que se levantó al lado norte del ex recinto acuático. Un acta notarial registró el compromiso de preservar el patrimonio público.

Es obvio que el restaurant en litigio se aprobó en los departamentos municipales y  asimismo fue avalado por la mayoría del Concejo. Sin embargo, la firma decisiva pertenece a la alcaldesa, quien se ha distinguido por impulsar la ocupación recreativa de la costanera con ciclovía desde el ex Sanatorio Marítimo hacia Las Salinas, en beneficio de todas las edades, conservando la vista oceánica. Por consiguiente, la edificación proyectada en la plaza de Ocho Norte implica un deplorable paso atrás de la gestión ambiental.

En general, una visión panorámica de la ciudad muestra la tendencia de cambiar jardines y árboles ornamentales por modernos bloques de concreto con vidrios polarizados. El valor de esta clase de progreso es discutible, especialmente en el borde costero de la antigua hacienda que conserva el nombre de Viña del Mar.


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