El sentimiento de todas las mujeres que somos madres y el ruego silencioso que toda la vida pedimos a Dios es que nunca nos quiten un hijo, bajo ninguna circunstancia, especialmente en forma violenta. En este tiempo, hemos visto en crónica roja, como un niño de quince años se convierte en asesino, es dura la palabra para adjudicársela a un niño, pero es la verdad, porque él explica que creyó que lo iban asaltar y mató, así de simple, le quitó la vida a un joven porque él creyó tal cosa… ¿Esta explicación basta para una madre? no, rotundamente no. Para las dos madres, la del asesino y la del asesinado, es un drama, un trágico drama que alcanza a dos familias, que a la hora que pasó esta desgracia estaban ajenas a lo que sus hijos vivían en esos momentos. Pero también hay que pensar en las leyes, que ahora están vigentes, no solamente en el niño involucrado en este delito. No espero decir el tiempo pasado fue mejor, pero en algunos aspectos y en muchos también creo que es cierto. Antes nuestros padres y nosotros mismos podíamos corregir a nuestros hijos, si veíamos que algo andaba mal, podíamos interferir en sus asuntos y castigarlos, si lo ameritaba, pero ahora, los hijos pueden denunciar a los padres, que los retan, y pobre del que se atreva a darle un correctivo, el niño o joven va a la justicia y llevan a los padres detenidos, (estoy hablando de padres comunes, no de los flagelan y abusan de sus hijos). Para que hablar de los carretes, ¿Se acuerdan a qué hora empezaban y después nuestros padres nos iban a buscar? Pero ahora, los jóvenes duermen primero y después tipo una o dos de la mañana recién salen a sus carretes. No quiero ser vieja agria, pero creo que mucha culpa también tienen los padres, no quieren violar la intimidad de sus hijos o su privacidad, ¿pero no es mejor interferir en sus vidas, averiguar donde van, y con quién van, pedirles conocer a sus amigos, y no verlos al otro día protagonistas de una tragedia? y todo es una triste realidad.
















Madres
Querida Eliana:
Interpretas muy bien mi sentir y mi horror. No es cosa de decir "me equivoqué" la vida de un hijo es un bien muy preciado y no basta un par de palabras. Hace mucho escribí aquí mismo un aporte sobre la permisividad o la indiferencia por el dejar hacer a los jóvenes. La disciplina es un don que no debería olvidarse ni dejarse a un lado. Así como el respeto.
Por desgracia nuestros hijos no quieren ver el daño que se les hace al dejarles saltar reglas impunemente. Ser padres es una tarea que no debiera evadirse, ni disfrazarse bajo ningún concepto.
Un saludo.