Erotismo cincuentero

Enviado por Enrique Muñoz Abarca el 13/07/2009 a las 9:45
Enrique Muñoz Abarca

¿Qué tal, amigos ligueros?

Hace pocos días, conversando con otro distinguido y activo liguero, C.F., tocamos el tema de las revistas eróticas, a propósito de haber encontrado en el Mercado Persa, una revista "El pingüino".

La revista en cuestión fue publicada durante un par de décadas, 50-60, y era considerada como lo más audaz para la época. Claro, con los cánones actuales, las piluchas que allí aparecen se ven mucho menos audaces que unas niñitas del Villa María luciendo su colaless en Reñaca.

El asunto es que, siendo ambos de aquellas épocas y que nuestro sistema hormonal se vio, en ese tiempo, altamente estimulado por dicha revista, es que el tema tomó vuelo y, por mi parte, me comprometí a escribir el presente comentario. No sabía en el "zapato chino" que me estaba metiendo. Pero, en fin, sigamos...

Tratar de definir erotismo es asunto complicadísimo, porque tiene componentes muy subjetivos y está ligado a determinada cultura y a un tiempo histórico-social. Muchas culturas lo aceptaron de manera natural, lo consideraron seriamente y hasta filosofaron al respecto. Lo valoraron como el motor que impulsa la continuidad de la vida y pensaron que la búsqueda del placer sensorial es sana y propia del hombre, a diferencia del animal que sólo responde a un mercanismo instintivo. Allí tenemos las miniaturas turcas, los grabados chinos y japoneses, la imaginería precolombina, el inmortal kama sutra y muchos más.

En cambio en nuestra cultura fue condenado por largo tiempo por considerar el sexo como una función reproductora y punto. Nunca un camino para el placer. "...ya tengo mi familia formada, el resto es cochinada", decía una comadre de mi vieja.  Pero la realidad es porfiada: los períodos de mayor represión en este sentido, y como producto de lo mismo, son los que más han acumulado material erótico por vías clandestinas. Tuve la posibilidad de conocer fotos del período victoriano y...uyuyuy, quien lo dijera.

El asunto es definir límites. Ver una revista erótica actual ya deja muy poco a la imaginación. Entonces el estímulo, pienso, se satura, Ya no tienes más que ver ni nada por imaginar. A diferencia de las imágenes orientales a las que me referí arriba, falta esa fineza en la sugerencia y la espiritualidad que, también en cierta medida, debe complementar el placer sensorial. Por eso que hasta ahora hemos hablado del erotismo y no de la industria del porno que, habiendo tocado fondo en cuanto a las posibilidades de mostrar en forma directa, ya no le está quedando tema porque lo agotó en un segundo. Y perdió la gracia.

*P.D.

(Me encantaría conocer la opinión de mis amigas ligueras, en particular, ya que normalmente se piensa que estos temas son patrimonio del hombre.)

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El erotismo

Enviado por el 17/07/2009 a las 11:12
ana torres g

Enrique:
Hablar de erotismo me parece un buen tema. Que entre adultos se insinúe la mirada o la actitud, me parece sano, y mejor aun ponerlo en conversación. En cuanto a lo que fueron las revistas en los años cincuenta, es invocar recuerdos  que retratan la época. Tenía los encuentros con la revista pingüino en casa de un hermano, en mi casa hubiera sido imposible, mi padre tenía un cajón con llave donde dormían los ejemplares de revistas "escabrosas” como  "ecrán, "pingüino" y "vea", así para conocerlas, era necesario recurrir un poquito al engaño. Parece que era mal visto que mujeres aparecieran en traje baño. Lucir el cuerpo no iba con las buenas costumbres. Así fue como mis ojos de niña conocieron lo prohibido, personificado en bellas mujeres en poses bastante elegantes, en trajes, la verdad, bastante recatados a la luz de lo que se muestra hoy en fotos, fotologs y playas.  Reconozco que a mí me gustaba el material de pingüino, además era incentivo que mi hermano por esa época colaborara, con sus chistes y dibujos; eso para mí era una aventura genial.
Opino que el erotismo como tema es parte de la vida, y como tal se debiera tratar.  No así lo porno, que sólo busca ensuciar lo que por sí es sano y normal.
Lindo tema amigo, un gran saludo.


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