Este otoño ha llegado con mucho frío a nuestra ciudad, por lo que me he estado levantando más tarde de lo habitual.
Llamó a mi puerta una joven el otro día y pensando que era mi hija, que dijo venía para acá, abrí la puerta en pijama, era una niña muy joven que frente a mi apariencia y a mis disculpas me dijo: “Sólo quiero hacerle una pregunta: ¿Creé Ud., que nuestro destino lo forjamos nosotros mismos, o que Dios está sentado en el cielo manejando nuestras vidas?... Vagamente le contesté algo que ya no recuerdo claramente, pero he pensado mucho en ello y me dejó admirada la convicción con que me habló una niña que podría lejos, ser mi hija.
Hay jóvenes en este mundo, que son realmente instrumentos de Dios, su fe, tenga el color que tenga, los hará con seguridad actuar siempre bien en la vida, es tan doloroso ver en programas de TV como se destaca sólo lo malo que pueden hacer los jóvenes, pero casos como éste deben haber miles y eso nunca es destacado.
Sigo pensando: ¿Forjamos nosotros nuestro destino, o está éste en manos de Dios? es una pregunta digna de reflexión, me alegro de haber abierto mi puerta ese día, aunque haya andado en pijama aún
















hola querida Eva
Debo confesarte que no tengo una fé muy definida, no pertenezco a religión alguna y no se muy bien en qué creo, quizá en un concepto de Dios diferente, al que podemos llamar Universo o naturaleza. Creo que nuestro destino cambia día a día, que en parte depende del azar pero también de nosotros mismos, de la actitud con que enfrentemos la vida. Besos cariñosos. ----------------- Pachi Vargas