
(14/ 12/2005 en Atinachile; Editado)
Aunque para algunos sea una lata, intentaré primero una definición operacional del concepto de "Felicidad", justamente para poder dejar de escribirla entre comillas (lo que a mí me estaba dando lata). Así que, por favor, ténganme un poquito de paciencia y no se pierdan esta ecuación yanqui (ya sabemos que los norteamericanos tienen una ecuación para todo, pero ésta me parece bastante práctica).
Definir el concepto de felicidad es tarea súper ardua, es una de las definiciones más controvertidas y complicadas. Los filósofos antiguos solían definir la felicidad como equivalente a la obtención de cierto(s) bien(es). También los modernos reconocen que no es un bien en sí mismo, puesto que para delimitarla hay que identificar los bienes que la producen. Incluso, para los que se trata de un estado anímico independiente de "bienes" externos, concluyen que no se la puede definir sin incluir un cierto "bien", por subjetivo que sea.
Aristóteles identificaba la felicidad con "bienes" tales como la virtud, la sabiduría o con alguna actividad de alto nivel. Para Aquino era "un bien perfecto de naturaleza intelectual"; para Kant sería el logro de la autosuficiencia y de la armonía del propio ser, lo cual fue auto-determinado gracias a la libertad. En palabras de Locke: "los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias".
Para la psicología, sería un estado de satisfacción general, caracterizado por un sentirse contento con la vida en su conjunto, con lo cual se acerca al concepto de "Bienestar". Dada la íntima relación entre lo afectivo y lo cognitivo, este término es definido como la valoración consciente que experimenta una persona de un tono afectivo-anímico agradable, el que relaciona con un grado de satisfacción con aspectos específicos o globales de su vida, con poseer los bienes necesarios "delimitados subjetivamente" como para vivir a gusto y con tranquilidad de espíritu.
Desde un punto de vista psicológico, el estudio del Bienestar Subjetivo (término que usan los europeos) parece preferible al abordaje de la Felicidad (utilizado más en USA), cuya ecuación la formulan como:
T + C + V = F
Temperamento + Circunstancias (pasadas y presentes) + Voluntad = Felicidad
Temperamento: sería el componente genético, que aunque sea en gran medida hereditario, sí se puede modificar hasta un cierto punto. Incluye a las emociones.
Circunstancias: sería el componente aprendido, lo ambiental. Engloba los acontecimientos relevantes de nuestra infancia y situaciones vitales objetivas actuales tales como el trabajo y el dinero. Sin embargo, las investigaciones han mostrado que es mucho más importante el modo en que pensamos la vida que las circunstancias en sí.
Voluntad: sería el antiguo componente moral. Incluye lo cognitivo, la forma en que percibimos y procesamos la información, así como lo conductual. Se refiere a poner la fuerza de voluntad en empeñarse tras un objetivo a largo plazo (o mediano plazo). Este factor es el que más depende de nosotros mismos.
















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