
¡Qué bien hace estar frente al mar! Sí, alejarse de tanta noticia negativa y observar el vaivén de su oleaje. ¡Cómo nos vuelve la alegría y el optimismo! Aquí, mirando este panorama, me olvido de la colusión de las farmacias, de los dimes y diretes de los políticos y ¡hasta de la fiebre porcina ! Es que nos han bombardeado de malas ondas y el cuerpo lo rechaza.
Me gusta escuchar este ruido y respirar el aroma salobre que se confunde con la brisa marina. Las personas aquí parecen ser más felices, o por lo menos menos angustiadas. Pero hay que regresar a la realidad y tratar de "enganchar" lo menos posible. ¡ Ojalá que pueda !
Cariños, amigos.
















Querida Eliana
El mar, mi mar... yo nací cerca del mar y lo extraño muchísmo porque vivo en el interior de Espeña, pero nací en la costa.
Eliana querida no olvides nunca que te quiere mucho María