Me he armado de paciencia para leer los destilados intelectuales de los candidatos aún en carrera. Todas ellas, cual más cual menos, tienen ese perfume de vaguedad y generalización que me descoloca, produciéndome un estado de severa insatisfacción. Aún a mi edad, 76 años, espero, más aún, exijo de los prohombres de nuestra política algo más concreto. “Tengo un sueño” fué una frase magnífica en los tiempos de la lucha por los derechos civiles en EEUU. Con Obama el sueño se cumplió, luego de varias décadas de incesante lucha. La perseverancia obtuvo su premio.
Para nuestra Patria es imperativo que se ofrezcan proyectos concretos. No pretendo que los candidatos presenten un programa completo y detallado, pero sí que ellos tengan claridad sobre la diferencia que existe entre lo importante y lo urgente. Y ya en este punto nos encontraremos con insalvables diferencias de apreciación. Sin embargo hay temas que son impostergables, entre ellos Energías Renovables, Educación, Cumplimiento de las leyes de Trabajo, temas sobre los cuales no hay propuestas concretas. Y no llegarán.
Cuatro años, sin reelección, hacen imposible programar un trabajo a largo plazo. La reelección eterna de parlamentarios y su consecuencia casi inevitable de formación de clanes de familiares, amigos y correligionarios, tampoco me parece sano y tiende al inmovilismo. Las “maquinarias” partidistas nos imponen a determinadas personas, que en muchos casos se traen de la gran capital. Léase senadores y cuantos más. Obviamente la palabra maquinaria tiene su origen en el latín, sin embargo tiene un sutil perfume maquiavélico. Cuando un conocido político, caballero culto e inteligente, además de “residente” en Angol, fué despojado de su cupo, para dar cabida a otro, escribió un simpático y acertado comentario sobre las aves migratorias, las cuales migran de acuerdo al clima y a sus posibilidades de alimentación. Emergen los pastos y maduran las frutas. Satisfechas sus necesidades, emprenden el regreso para retornar a la próxima temporada (de elecciones).
Regiones con una mínima autonomía en sus decisiones son el resultado de éstas prácticas, además de un agobiante y desenfrenado centralismo. Intendentes, Gobernadores, y funcionarios de todo tipo son designados a dedo y de acuerdo a las cuotas partidistas por los jerarcas de la gran capital. Desolador. De tarde en tarde algún cacique local tiene la gran oportunidad de llegar al Congreso, donde más pronto que tarde se asimilará a los hábitos centralistas.
A lo largo de su vida el ser humano transita desde un irreflexivo o inmaduro entusiasmo hacia la resignación, estado éste, al cual aún no llego, a pesar de escuchar las mismas monsergas durante los 59 años de mi vida laboral. Porfío en creer en un futuro mejor.
Recibe mis más cordiales saludos
Adolfo Wagner W.















Presidenciables
Nada, tengo tú misma edad y quiero ser optimista y esperar un milagro. Los candidatos que hoy dia se presentan y autodenominan no son merecedores de serlo.
Espero que en el futuro cercano se presente el que pueda unificar al país y encaminarlo a resolver sus problemas y a mejorar y propender a un Cambio de Cultura en hábitos y costumbres.
unámosnos y pidamos a nuestro Creador que se produzca EL MILAGRO.